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12 de septiembre de 2020

DESDE MOZAMBIQUE

 DESDE MOZAMBIQUE



Queridos amigos. Espero que vaya todo mejorando por ahí. Nosotros vamos recuperando algunas cosas de nuestra vida normal. Desde el final del mes pasado se permiten celebraciones religiosa con un máximo de 50 personas y otra serie de medidas un tanto puntillosas que nos exigen y que en muchas comunidades pequeñas será difícil cumplir. 
Gracias a esta apertura el domingo por fin asumí la parroquia de Mucumbura, que ocupa todo el distrito Mágoe, que de un lado al otro de la misión tiene 300 km y más de 90.000 habitantes. Es una misión histórica en la wue no ha habido misioneros desde que nuestros compañeros del IEME fueron expulsados y encarcelados en 1972 por denunciar las masacres que el ejército portugués estaba haciendo entre la población que apoyaba la independencia de Mozambique. De momento compaginaré Mucumbura con la parroquia de Songo, donde he estado hasta ahora, pues mi compañero está de vacaciones estos meses. Un abrazo para todos

La parroquia de Mucumbura desde hace unos años ha sido atendida por los misioneros combonianos desde la su parroquia de Chitima. En la celebración del domingo estaban algunos combonianos de Chitima y su Provincial en Mozambique, el padre Constantino al que algunos conocéis porque participó en algunos de nuestros campamentos misioneros. Es el que tiene una visera.





6 de septiembre de 2020

DESDE MOZAMBIQUE BUENA NOTICIA 6-9-2020

 Con grande alegria comunica el Sr. obispo que las hermanas estam ja em Pemba sanas e salvas... graças a Deusa

Las religiosas atienden a refugiados mozambiqueños que huyen de los yihadistas / ACN

https://www.religionenlibertad.com/mundo/509656767/dos-religiosas-mozambique-desaparecen-ataque-yihadista.html 2 monjas y 60 personas refugiadas en su convento desaparecen tras un ataque yihadista en Mozambique


24 de noviembre de 2017

FUNDACIÓN BANGASSOU

NUESTRO OBISPO NOS PIDE COLABORAR CON LA FUNDACIÓN BANGASSOU

Juan José Aguirre

Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres, ha recibido la siguiente carta de Juan José Aguirre, obispo de Bangassou. Nuestro prelado diocesano nos invita a conocer la fundación que ha creado este español, Fundación Bangassou http://www.fundacionbangassou.com/ , para saber más de su funcionamiento y para ayudar en su labor. Con la ayuda de la fundación se han construido hospitales, dispensarios..., etc. “Es un obispo mártir en vida”, nos explica. “La vocación de todo misionero, también de los Combonianos, es la de estar con los más pobres”, explicaba recientemente monseñor Aguirre en una entrevista:“Cuando estamos con los más pobres no hay religiones, no hay musulmanes, ni hombres ni mujeres”. Más de 1 millón de personas han abandonado sus hogares a causa de la espiral de violencia desatada en República Centroafricana por parte de varios grupos armados. Los combates entre milicianos del grupo Séléka y los antibalaka han dejado en el país una situación de calamidad, con destrucción, muerte y dolor. Allí está la diócesis de Bangassou que tiene a Monseñor Aguirre al frente. Él fue noticia el pasado mes de agosto por hacer (otra vez) de escudo humano para salvar a miles de civiles musulmanes que estaban siendo perseguidos por los antibalaka para aniquilarlos y acogerlos en el seminario. “Don Francisco, hermano en el episcopado, a través de la hermana Illa he tenido su dirección mail y quería agradecerle de corazón el libro que me ha enviado a través de las hermanas del Hno. Rafael. Tuve ocasión de ir muchas veces a la Trapa de Dueñas y de hacer ejercicios sobre él en una de sus habitaciones, de conocer sus escritos y de rezar la salve en aquella iglesia de la Trapa siempre con olor a incienso. Leeré su libro con mucho gusto, y veo que es usted entendido y apasionado del personaje y de sus escritos. Aquí seguimos viviendo momentos de grande tribulación, que solo desde el corazón de Dios en el Jesús del Calvario se pueden entender. Humanamente parecen irreales, grotescos a veces, siendo la vida algo que Jesús quiso que tuviéramos en abundancia y que, sin embargo, hay veces que se la degrada hasta extremos rastreros y sucios. Las obras de Dios nacen muchas veces con sangre y es bien cierto que aquí hay mucha y miles de veces derramada. Un saludo cordial y oraciones por la paz. Decía Jacinta a su hermana Lucía que la Nuestra señora tenía las llaves de la paz. En sus manos nos ponemos. Juan José Aguirre, obispo de Bangassou”

23 de noviembre de 2017

LA MUJER MOZAMBIQUEÑA

Es tiempo de la mujer mozambiqueña
( por Montaña Malpartida)


Hay un proverbio africano que dice: Si educas a un hombre, educas a un individuo, pero si educas a una mujer, educas a una generación.
No sé el punto geográfico donde nació dicho proverbio, pero bien podría haber sido en cualquier lugar de Mozambique.
Hacía algo más de una década que no pisaba suelo mozambiqueño y este año, felizmente, volví a caminar sobre la tierra roja del norte, esa tierra roja, brillante y  oscura,  que se confunde con el rojo brillante y  oscuro del corazón humano.
No  vas a conocer Mozambique, decían.  Todo ha cambiado tanto…


Después de mi reciente paso por Mozambique, aún respiro su olor y lo sigo sintiendo como propio,  he de reconocer que ha habido cambios significativos, ¡faltaría más!,  La imagen de algunas ciudades ha mudado para bien, aunque la mayor parte de lo bueno y esto no es tan bueno,  está vetado a los autóctonos;  prósperos negocios, grandes hoteles, ricos restaurantes,  lujosas mansiones o elegantes barrios,  se extienden por doquier, pero en ellos,  escasean los mozambiqueños de a píe. Aquí en este amado país, también la pobreza más absoluta,  como en la mayor parte del mundo, tiene rostro de mujer. Es la mujer la que  sigue sufriendo  posiciones de clara  inferioridad con respecto al hombre
¡Claro que ha habido avances!,  ha sido grato comprobar que muchas de las mujeres que conocí hace años, hoy son médicas, profesoras de universidad, empleadas de bancas, periodistas, secretarias y muchas de ellas, madres de familia, que sienten el estudio como parte fundamental de su vida y la de sus hijos, sin desprenderse de su hermosa cultura.  Pero ese puñado de mujeres, no representan a la inmensa mayoría
…No vas a conocer Mozambique, me decían,  y sí,  desde el coche, desde la carretera, el cambio era notable, pero en muchos casos, pura fachada. Recorriendo barrios y  comunidades, compruebo que todo sigue igual.
Y a mis queridas macúas (etnia mayoritaria y más desfavorecida de Mozambique), por ejemplo,  se les sigue negando, en su mayoría, ya sea por cultura, por economía, o por el hecho de ser mujer, el acceso a un mundo mejor, el acceso a una educación digna.
La mujer,  en muchos lugares de Mozambique hoy, sigue viviendo como hace siglos, pero no porque así lo quiera, sino porque no sabe que puede elegir. Ella sigue levantándose antes del amanecer con  su enorme  balde para acarrear el agua que su familia necesita,  como le enseñó su madre, hace mil  años,  cuando   era una niña.
Una gran parte de ellas, también hoy, siguen buscando leña  y asegurando, al unísono, con una vieja capulana (paño usado en la vestimenta femenina) a su tercer o cuarto sorte. (como se les llama a los hijos) A la mayoría,  cada día, Les espera una larga jornada en las machambas (huertos familiares),  levantan su azada, preparando cada milímetro de esa tierra a veces áspera y a veces, poco generosa.  
Al caer la tarde, muchas mozambiqueñas, se sientan sobre su estera, con las piernas extendidas y los pies cruzados, conversando entre   amigas y  amamantando a su último bebé,  mientras los últimos rayos de sol iluminan los montes o las sombras y donde las más soñadoras,  suspiran levemente,  mañana será otro día y ojalá éste, llegue con buenos augurios para nosotras y así  podamos tener la capacidad de elegir y  ser protagonistas de nuestra historia y nuestro futuro por derecho.  

Ojalá, la próxima generación de mujeres en Mozambique, se sienta en la libertad de poder elegir y tomar  las riendas de su propio futuro y exigiendo con fuerza su espacio en las escuelas, en las universidades,  en la política y  en la iglesia. Quizá en sus manos, el panorama sería más justo.   

Montaña Malpartida





28 de junio de 2017

MUJER AFRICANA EN PRIMERA PERSONA

Actividad “La Mujer Africana en Primera Persona”.



A lo largo del mes de junio, la Delegación de Misiones de la Diócesis de Coria-Cáceres, en colaboración con otras instituciones como el Centro de Educación de Adultos de Cáceres, las Asociaciones “Amigos de Mozambique” de Cáceres y de Malpartida de Cáceres, la Parroquia de Arroyomolinos, el Arciprestazgo de Montánchez… hemos organizado la actividad “La Mujer Africana en Primera Persona”.
Con la presencia de cuatro mujeres venidas de Mozambique, hemos pretendido con esta actividad que sean ellas las que cuenten en primera persona y de su propia voz sus vivencias en el mundo rural africano en el que desarrollan sus actividades y su compromiso con su comunidad y su Parroquia de Santo António de Sábiè. Compromiso con los niños a través de las dos escuelas infantiles dependientes de la Parroquia de la que dos de ellas son educadoras, compromiso con el mundo de la salud, expuesto por una de ellas que es consejera de enfermos con VIH-SIDA, o de las demás dimensiones de cualquier parroquia como es la catequesis, el voluntariado de Cáritas o la animación de las comunidades.

Todo ello rodeado de una ambientación característica, con objetos típicos de allí y con la alegría, el canto y la danza, tan expresivos de la vitalidad africana. Nos ha parecido una actividad muy rica, en la que ha habido una gran participación en los lugares por donde hemos ido pasando: El CEPA de Cáceres, las parroquias de Arroyomolinos, Guadalupe, Espíritu Santo, Malpartida de Cáceres, … A nivel personal ha sido una gran satisfacción esta actividad, pues además de haber sido una buena herramienta de animación misionera, ha sido la oportunidad de valorar y reconocer el trabajo callado de tantas personas en nuestros lugares de misión (he sido párroco de Santo António de Sábiè siete años), una parte del mensaje de estas jornadas era hacer ver que el trabajo del misionero está apoyado en el compromiso y la entrega de muchas personas allí en los lugares de destino, sin los cuales, nuestra labor se perdería en el vacío, lo decía el gran misionero de África, San Daniel Comboni “salva África con los africanos”. Muchas gracias a las cuatro chicas de Mozambique, muchas gracias a cuantos habéis participado y disfrutado de estos encuentros. 

Paco González. 
Delegado Diocesano de Misiones de Coria-Cáceres.

28 de mayo de 2017

MUJER AFRICANA EN PRIMERA PERSONA

Proyecto "Mujer Africana en primera persona"


No es ninguna novedad, comprobar el papel de “inferioridad” de la mujer en muchas partes del mundo. La mujer es considerada un ciudadano de segunda categoría. Más aún si nuestra mirada se centra en el continente africano.
Es una excepción la mujer que se sale de la norma y que por si misma toma iniciativas de salir adelante en un “mundo de hombres”. O si se desplazan de su lugar de origen, en estas latitudes puede que la versión la pueda dar un africano, difícil, si es campesino, pero prácticamente imposible si de quien hablamos es de una campesina.
El reto no es fácil, CONSEGUIR SACAR DEL ENTORNO, no ya a una mujer de aldea, si no cuatro, es difícil, pero es muy apropiado para que ellas mismas, cuenten EN PRIMERA PERSONA, su día a día, sus vivencias, sus luchas, sus miedos, sus sueños. Dar voz a las auténticas personas sin voz.
Desde la Delegación de Misiones y desde el Centro de Enseñanza de Adultos de Cáceres (C/Gómez Becerra, 6), queremos dar voz a este grupo de mujeres. La presencia en nuestra tierra, tendrá varias citas (la ubicación de las actividades es el centro de Enseñanza de adultos):
1. El Miércoles 31 de mayo a las 19.30 h, cada mujer tomará la palabra y nos irá contando su historia y vivencias, desde la libertad de sentirse en un aforo impensable para ellas y donde por primera vez hablarían de sí mismas sin intermediarios. Verlas y oírlas puede ser toda una lección de sensibilidad y realidad latente de sus vidas, en muchos casos no tan diferente de las vidas de otras muchas mujeres sencillas pero valientes.
2. La segunda jornada, viernes 2 de Junio a las 11 horas, tendrá un carácter más práctico y vivencial donde nos harían una muestra de su día a día, con utensilios propios de su entorno. Preparación de los alimentos, cocinado, degustación… y un espacio festivo con danzas y cánticos. Todo ello procurando una ambientación real de una aldea africana.
3. Del 30 de Mayo al 6 de Junio, una exposición de fotografías y objetos africanos. Se está valorando la posibilidad de llevarla a otros puntos de la provincia.

4. Tenemos previsto un pequeño mercadillo con objetos y ornamentos propios de su tierra, para que los asistentes que lo deseen tengan la posibilidad de hacerse con un recuerdo y cuyos pequeños beneficios se llevarían a Mozambique para ayuda del funcionamiento de las escuelas de SABIE.

27 de octubre de 2014

La labor de los vicencianos en Haití: una piscifactoría para dar oportunidades a decenas de familias


En 2009, las diversas instituciones que conforman la familia vicenciana, como las Hijas de la Caridad, los padres Paúles, las Juventudes Marianas Vicencianas… se unieron para dar la oportunidad a personas del mundo entero de apoyar proyectos de empresas en Haití, el país más pobre del hemisferio occidental y uno de los más pobres del planeta. Así se creó IFVH, Iniciativa de la Familia Vicenciana en Haití. Uno de estos proyectos es una piscifactoría en una pequeña localidad de este castigado país.
Según cuentan desde IFVH, las temperaturas del invierno haitiano se sitúan entre su máxima anual de 32 y su mínima anual de 26 grados Celsius. La calidez del abundante sol haitiano hizo posible el gran progreso de la piscifactoría de tilapia de la Iniciativa de la Familia Vicenciana en Haití (IFVH). Dicha piscifactoría, en construcción desde octubre de 2013 en los alrededores de un tranquilo lago en Savanne Perdue, una localidad en Lahoye, está tomando forma rápidamente y preparándose para acoger a sus primeros alevines este verano. Son crías de tilapia, un tipo de pez apropiado para piscifactorías, que empiezan a madurar en seis estanques de 500 metros cuadrados alrededor del borde del lago. Según vayan creciendo, serán transferidos a jaulas que flotan en el lago. Al alcanzar su tamaño adulto, un pez normal se venderá por 3.30 dólares aproximadamente, generando unos ingresos importantes para las docenas de vendedores que serán contratados para llevar el pescado a los mercados y restaurantes locales.
Esta nueva piscifactoría es una empresa social que la Familia Vicenciana creó para generar trabajos a corto y largo plazo para las familias de esta zona rural, donde hay escasez de trabajos y la pobreza es la norma. Según Regine Theodat, director nacional de la IFVH, “cuando la piscifactoría esté en pleno funcionamiento y los pescados sean recogidos, calculamos que generarán más de 200.000 dólares para la economía local por año”. Los estudios indican que el mercado más cercano en Cas solía ofrecer pescado en abundancia, pero la sobrepesca y una especie de pez depredador redujeron las capturas locales. “Aunque la cantidad de pescado ha disminuido,” continuó Theodat, “la demanda no lo ha hecho, lo que es un buen augurio para nuestra piscifactoría”.
La Familia Vicenciana ha empezado a recaudar 225.000 dólares para apadrinar a 150 familias mediante el programa Camino Hacia una Vida Mejor de Savanne Perdue para prepararles para trabajar como vendedores de pescado

24 de octubre de 2014

Un jesuita de Lérida con destino a los campos de refugiados de Sudán


Sudán del Sur es un país africano que estrenó su independencia hace tan sólo tres años. Después de décadas de guerra contra Sudán, ahora es la lucha armada entre el pueblo nuer y el pueblo dinka es la que marca, de forma trágica, la vida de sus habitantes. Los dos grupos luchan para obtener el control de los pozos de petróleo como una posibilidad para tener ingresos propios.
La guerra está causando que millones de personas abandonen sus tierras para poder continuar con vida. Estas personas se concentran en campos de refugiados. Grandes ciudades improvisadas en medio de la nada, atendidas por varias agencias de ayuda humanitaria.
Cuando los campos y los rebaños han sido abandonados, la población se amontona con la esperanza de ser atendida por la ayuda internacional. Muchos de estos campos de refugiados están promovidos por ACNUR, la agencia de la ONU para atender a los refugiados, y son diversas las entidades que colaboran.
Una de estas entidades es el Servicio Jesuita a los Refugiados, SRJ. Próximamente Álvaro Sánchez, jesuita nacido en Lérida, se integrará en un equipo para dar un empujón en la gestión de uno de estos campos de refugiados. Álvaro tiene ya una experiencia anterior trabajando en un campo de refugiados en la zona de los Grandes Lagos. El pasado sábado, dentro de la comunidad jesuita de Lérida, compartió cómo está actualmente la situación del país, cuáles son sus expectativas y cómo afronta esta nueva etapa de su vida.
Explicó que nada más llegar se pondrá a disposición del obispo de la diócesis de acogida para tratar de poner en marcha un proyecto en el ámbito educativo y pastoral a favor de los más vulnerables. Un proyecto que dé oportunidad de volver a comenzar a todos aquellos que han perdido su tierra y sus rebaños.
Cuando se le pregunta a Álvaro que se puede hacer desde aquí, su respuesta es rápida y clara: rezar. Una de las cosas que experimentó intensamente en su etapa anterior en África fue que notó la oración de las personas que rezaban por él y por su Misión.
Durante su intervención hizo un llamamiento a la colaboración, cada uno en la medida de sus posibilidades: a través de la oración, la colaboración económica o trabajando temporalmente en el lugar

23 de octubre de 2014

El misionero Agustín Goytisolo, 45 años con las comunidades de África


El jesuita Agustín Goytisolo trabaja con la población más vulnerable de Burkina Faso. Este misionero lleva más de 45 años de dedicación al servicio pastoral y a la promoción humana en el continente africano. De paso por Barcelona, ha recordado algunas de sus experiencias y ha presentado los proyectos que actualmente lleva a cabo.
Según cuentan los Jesuitas de Catalunya, fue destinado al Tchad en 1968 junto con otros compañeros jesuitas como Francesc Cortadellas o Ignasi Anzizu. Sus primeras experiencias fueron en parroquias de zonas rurales. “Además de la tarea de animación de las comunidades cristianas”, recuerda, “pronto se presentaron urgencias que obligan a promover servicios humanitarios, por ejemplo, la grave hambruna de los años 1984 y 1993”. Emergencias como estas obligan a poner en marcha proyectos que permitan hacer frente a la escasez que se repite por falta de lluvias y por la mala gestión de las cosechas.
En este sentido, el padre Goytisolo explicó con satisfacción la experiencia de los graneros comunitarios, denominados también banco de cereales. “Sólo digo que si se preparan y organizan bien tienen una eficacia y una duración insospechada. Una carta reciente de una religiosa chilena me daba la alegría de confirmarme que al este del Tchad, en la región denominada Guera, donde pasé nueve años, los graneros comunitarios estaban siendo muy eficaces y activos. En 1994 comenzamos con unos diez graneros y han llegado a organizar hasta 200 en toda la zona”.
Agustín Goytisolo trabaja ahora, desde 2005, en Burkina Faso, otro de los países que forma parte de la Provincia de África Occidental de la Compañía de Jesús, que cuenta con 250 jesuitas en diez países de habla francesa. Allí dirige el Centro de Espiritualidad “PAAM Yôodo”, en la capital, Ouagadougou. Se trata de un centro, con una capacidad para 80 personas, en el que se organizan ejercicios espirituales, encuentros de grupos, etc. En definitiva, tal como explica, “es un servicio importante para una Iglesia joven y que va creciendo en número pero también en necesitados”.
El centro está en la periferia de una ciudad de unos dos millones de habitantes, en un barrio sin agua, electricidad y otros servicios esenciales, lo que obliga a atender a muchas necesidades. Para hacer frente a la pobreza extrema de madres de familia, con muchos niños y en el paro, se han formado grupos de hasta 80 mujeres, con las que se ha iniciado, desde el 2008, la experiencia de ofrecer microcréditos.
Goytisolo lo valora de forma muy positiva: “estas madres quieren dar de comer a sus familias, aunque sea una vez al día. Saben que el reembolso, el devolver el dinero del crédito, es importante, por eso, este ha sido del 90 por ciento cada año, lo que nos ha permitido aumentar un poco el crédito anual y dar continuidad al proyecto. A los niños también les ayudamos con una pequeña cantidad para ir a la escuela”.
Otro de los proyectos en que están trabajando en estos últimos años es el de atención a las personas portadoras del virus VIH. Gran parte de la tarea se dirige a ayudarles en el tratamiento con ARV (antirretrovirales) que lo sigan correctamente. “La eficacia de estos medicamentos está condicionada a la continuidad, y para muchos y muchas es difícil por múltiples razones. Hace falta una ayuda, sea en una mejor de alimentación o en un seguimiento que mantenga la perseverancia”.
Junto a la acogida, formación y acompañamiento, explica cómo han impulsado la creación de un centro de acogida para personas que se encuentran en una situación de precariedad. Estos proyectos están integrados en la red AJAN que da soporte a las personas infectadas por el VIH, impulsada por los jesuitas en África y que, como dice el padre Goytisolo, “hace una gran labor para estos los más pobres, personas de las periferias, de las que habla a menudo el Papa Francisco”

17 de octubre de 2014

El Ébola sigue cobrando vidas entre el miedo, la desconfianza y la pobreza


El director de la obra salesiana “Don Bosco Youth Centre”, el padre Nicola Ciarapica, ha enviado a la agencia ANS información de primera mano sobre la situación en el distrito de Matadi, Monrovia, donde el virus Ébola, entre miedo, desconfianza y la pobreza, sigue cobrando víctimas.
“La situación es algo confusa y la gente tiene miedo. Miedo no solo de la infección, sino también de ser aislados o ser llevados a los lugares asignados a los enfermos si un miembro de la familia está infectado; así ocultan los cadáveres sin denunciarlos para tener tiempo de no ser descubiertos y de moverse a otro lugar. A menudo, difundiendo el contagio.
El miedo ha hecho perder la confianza en el servicio de salud de las clínicas privadas e incluso en los grandes hospitales, que se han reabierto. A menudo se tiene miedo de buscar tratamiento para la malaria, la fiebre tifoidea o una tos... así que muchos mueren por estas enfermedades. En el barrio de Matadi, el 70% de la población vive con el trabajo diario (son vendedores en puestos ambulantes, taxistas, trabajadores, desempleados...). Sólo el 30% tiene una casa construida con bloques de hormigón. Tienen poco dinero para comer, menos para una casa, y menos aún para un ambiente higiénico protegido.
Con los animadores más maduros y preparados continuamos nuestro servicio de información a la gente, distribución de artículos para la higiene, colaboración con las organizaciones médicas y sobre todo, ayuda a las familias que económicamente están en dificultad”.
Por su parte, los jóvenes, cristianos y musulmanes, pertenecientes al grupo “Dominic Savio and Don Bosco” siguen comprometidos incondicionalmente en proteger a la población local, alentados también por diversos casos de curación del virus.
“Mis amigos y familiares estuvieron muy preocupados por mí, en esta situación. Me recomendaron de muchas formas volver a Nigeria, pero me dije a mí mismo: esta es una situación que requiere la contribución y la ayuda de todos, no importa si es poco, y porque Dios me ha dado la vida y la buena salud, la estoy usando para el bien de otras personas”, insiste sin rodeos Josephat, el creador y líder del grupo, señala la agencia salesiana ANS.
El contexto social en el que los jóvenes se encuentran trabajando es siempre muy difícil, dado que, a pesar de todas las noticias y las medidas puestas en marcha, todavía hay una gran cantidad de personas que no creen que haya una epidemia de Ébola, pero en cambio critica y acusa al Gobierno y al Ministerio de Salud de querer robar el dinero y preocuparse solo de salvaguardar los animales salvajes, monos y murciélagos, los principales portadores del virus.
Recientemente ha habido buenas noticias: se confirmó que alrededor de 34 personas se han curado del Ébola. Del testimonio de muchos de ellos, el factor más importante que ha facilitado en gran medida la curación era una dieta correcta, junto con el cuidado adecuado por parte de los trabajadores de la salud. “Esto ha motivado a nuestro grupo a extender nuestra misión directamente a los pacientes con Ébola - cuenta Josephat - ya cuando no podemos llegar a ellos personalmente, donamos alimentos, desinfectantes, agua mineral, dinero (especialmente para apoyar y motivar a los trabajadores de la salud), cloro y cloruro, jabones de baño y jabón en polvo, contribuyendo a través del fondo de Caridad del Arzobispo. Compramos todo lo necesario y lo enviamos a nuestro párroco, quien lo envía al arzobispo, y de éstos se distribuye a los diversos centros de aislamiento del Ébola presentes en Monrovia. Se trata de una iniciativa del arzobispo como aporte de la archidiócesis a la lucha contra el Ébola”.
De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por el Ministerio de Información el 3 de septiembre, 1.015 han sido las muertes sospechosas de Ébola en Liberia. “La buena noticia es que dos condados del país actualmente están libres del virus; y el condado en el que se encuentra el pueblo en el que hemos estado trabajando, ahora ha reducido el número de casos de Ébola”, dijo Josephat

14 de octubre de 2014

“13 años con los indígenas han supuesto para mí un proceso de conversión”, dice el nuevo obispo de Puerto Maldonado


David Martínez de Aguirre, el misionero dominico que acaba de ser nombrado obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, Perú, compartió sus inquietudes misioneras con la delegación de misiones de Vitoria. Y es que su vocación misionera tiene origen en los grupos parroquiales de la Parroquia de Ntra. Sra. de los Ángeles de Vitoria, atendida desde sus inicios por los dominicos. Estas inquietudes se reflejan en estas breves líneas, que él mismo escribe:
“Qué cerca se le siente a Dios en las Misiones, solía decir la misionera dominica Ascensión Nicol, beata fundadora de las Misioneras del Rosario. Y ésta es la experiencia que colma la vida de muchísimos misioneros y misioneras por todo el planeta. Y esta cercanía y profunda experiencia de Dios que se vive en las misiones, produce en el misionero una alegría también profunda que nos hace seguir de pie, acostarnos cansados reposando en la ternura de Dios y levantarnos animosos para disfrutar del nuevo día
Llegué a Kirigueti (puesto misional en la orilla derecha del río Urubamba) hace casi 13 años con una ilusión desbordante. Quería comerme el mundo, o al menos, este pedacito de selva. Cualquier conversación, la experiencia más simple me parecía fantástica y quería guardarla en el recuerdo para siempre. El simple hecho de estar aquí, en Kirigueti, en medio de estos pueblos amazónicos, tenía para mí un valor tremendo. Era la encarnación de esa idea que me había rondado desde niño: entregar mi vida a los demás.
He de decir que en estos años, la idea primigenia no se ha borrado, sino que se ha ido fortaleciendo con sus matices. Ahora hay rostros concretos e instantes muy precisos donde o bien se materializó la ilusión, o bien perdí la oportunidad de haberlo hecho.
Creo que estos casi 13 años de vida con los pueblos indígenas han supuesto para mí un proceso de conversión. Han tenido que morir ciertas cosas dentro de mí para dar espacio a otras nuevas. Aceptar la muerte, no es fácil, no sólo la muerte física, la que nos alejará un día de este mundo y nos pondrá en manos del Padre, sino las pequeñas muertes de cada día. Cada proceso de cambio en nuestra vida es una experiencia de muerte-resurrección, o por lo menos, pienso, sería una enriquecedora forma de verlo. Morimos a determinados modos de vida, de  pensamiento, de amor, de entrega, para renacer a algo nuevo. Esa es la vida de los seguidores de Jesús, así hemos sido sellados desde el bautismo, morimos a una condición para renacer a una nueva vida en Cristo.
Este proceso de conversión evangélica, morir-renacer, está muy vinculado a la alegría: ‘alégrate, llena de gracia’, ‘estén siempre alegres en el Señor, se lo repito, estén alegres’. El cardenal Carlo María Martini escribía: cuando la persona ‘está llena de la alegría evangélica, se siente inmediatamente movida hacia quien no la tiene. Este es el secreto del espíritu misionero’.
La alegría misionera, la que renace en la Misión día a día está fundamentada en esa profunda experiencia de Dios que se vive en la selva, junto con estos pueblos. Sólo desde ahí se puede hacer una lectura esperanzadora de las situaciones difíciles que nos regala el día a día, y sólo desde ahí se puede descubrir y dejarse empapar del renacimiento de la alegría.
Todos los años nos encontramos con serias dificultades para encontrar profesores adecuados y con vocación docente. Las condiciones no son las mejores, ciertamente. En varias comunidades, si el profesor no es buen cazador y pescador, tendrá serias dificultades para llenar la barriga con algo más que yuca. Por otro lado deberá acomodarse al hábitat de la selva. Hay varios matsiguengas con estudios pedagógicos, pero el número sigue siendo altamente insuficiente. Esta u otras muchas causas, hacen que nuestro sistema escolar sea más que deficitario. No en vano, el Perú está a la cola en cuanto a resultados de aprendizaje de sus alumnos.
Pero nuestra alegría renace por la esperanza que son los jóvenes de las comunidades, muchos de ellos estudiantes en nuestras residencias. De ellos van saliendo varios a estudiar a Nopoki, la facultad de educación bilingüe e intercultural que el obispo franciscano Gerardo, ha impulsado al sur de nuestras misiones. Estos días a mi retorno a la Misión me he encontrado no sólo con los 50 jóvenes chicos y chicas de secundaria, sino también a 7 jóvenes de nuestras comunidades, futuros maestros titulados, quienes se encuentran haciendo prácticas. Ciertamente, como buenos matsiguengas y ashianinkas no son muy expresivos en sus sentimientos, pero entre todos, colman sobradamente mi corazón y lo llenan de alegría.
Uno de los episodios más tristes que he vivido últimamente en la Misión fue la muerte de Marcela. Me afectó mucho, porque era muy joven y murió con una enfermedad todavía impronunciable en las comunidades nativas. De tal manera es así, que las familias de los jóvenes que mueren víctimas de este mal siempre dirán que murieron por brujería. El asunto es que la impronunciable enfermedad ocasionó que no le concedieran cupo inmediato para ser evacuada a tiempo, y para cuando quisieron hacerlo ya fue demasiado tarde. Su hija, recién nacida, quedó solita, y gracias a Dios, todavía no da pruebas de haber sido contagiada. Veo que la vida renace en ella. La abuela Mónica no ha estudiado, pero sabe de marketing y conoce el valor de las imágenes. Quizás por eso, siempre que viene a verme y a suplicar alguna ayudita a la Misión, nunca se olvida de traer a su nietita en brazos y a su tropel  de hijitos harapientos. Y es que sabe que una imagen vale más que mil palabras. Ver a la hijita de Marcela corretear y revolver las cosas del despacho de la Misión me llena de nostalgia, pero me saca también una sonrisa. Donde la vida nos regala tristezas, Dios siempre sabe hacer que renazca la alegría.
El territorio del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado es amplio. Son más de 150.000 km2. La población indígena siempre fue desde los comienzos la prioridad de las misiones, a ellos fuimos enviados, pero la fuerte migración hacia la selva sobre todo de la población altoandina, hace que sean ampliamente minoritarios. No obstante, los misioneros dominicos seguimos manteniendo como prioridad la atención a estos pueblos. La tristeza es que cada vez somos menos misioneros y buena parte de ellos de avanzada edad y con los achaques fruto de una entrega ilimitada. Cada vez es más difícil encontrar misioneros para atender los puestos de misión en poblaciones indígenas. Hace pocos días estaba con un grupo de jóvenes matsigengas de la residencia y les contaba que el papa Francisco me había nombrado obispo del Vicariato:
-¿Y ahora padre? ¿Quién va a venir aquí?
-Tú, Tomás… Si yo tengo que trabajar por las misiones desde Puerto Maldonado, ¿quién me va ayudar allí y aquí? Tú tienes que ser el nuevo misionero que me ayude.
Se quedó pensativo y sonriente mirándome. Yo proseguí:
-¿Eres amigo de Jesús, sí o no? ¿Y por qué no te vienes con él y le regalas tu vida? Él te lo va a dar todo, como me lo ha dado a mí. Cuando termines tu  secundaria aquí en Kirigueti, ¿por qué no vienes a Maldonado a estudiar y prepararte para ser sacerdote misionero?
Se decidió y contestó:
-Ya padre.
Inmediatamente, como un resorte el joven ashianinka Demetrio añadió:
-¡Yo también padre!
Me pregunto si será cierto o no. Les quedan muchos años, y muchas experiencias en la vida para tomar una decisión así. Pero haré seguimiento a su ilusión, y también la mía. Es esperanzador su entusiasmo. Lo mismo que lo es el de los voluntarios laicos que llegan a la Misión. A Kirigueti llegó Gloria y pronto lo hará José. Los dos están vinculados a ‘Selvas Amazónicas’. Nos podrán ayudar con las residencias de estudiantes, tendrán una visión más profesional. Se relacionan con los nativos en un clima agradable, llenan de alegría la Misión y se convierten en formidables amigos y paño de lágrimas del misionero. Son el consuelo que Dios nos envía en los momentos de soledad y cuando sentimos el peso de este precioso regalo que Dios nos ha encargado y que son las misiones. Es duro ver que muere un estilo de misión, pero esa experiencia no nos puede cegar para descubrir el renacer de algo nuevo, y recibirlo con alegría”


13 de octubre de 2014

Saludos desde Karamoja, Uganda


Estimado Pedro Jesús y toda la Delegación de Misiones  Coria – Cáceres:
Un saludo muy fuerte en este mes tan especial de Misiones y en el Domingo del Domund.
Os recuerdo con cariño y rezo por vosotros en esa labor misionera de la Diócesis, que se hace universal en estos días.
Yo estoy bien, visitando diferentes zonas de la Parroquia de Matany, en medio de bastante calor y unos caminos terribles, pero ahí estamos, pues con Cristo podemos.
Supongo que pensareis con el Ébola, que está causando muertes y desesperación en muchos lugares del Oeste de África. Aquí, en Uganda, tuvimos Ébola en el 2000, y también hace unos pocos años, pero se controló bien.
Veo que al menos en Madrid, según me cuentan, tienen pánico por el caso ocurrido. Hay que tener mucho cuidado con el Ébola, especialmente cuando no hay experiencia de la enfermedad.
Que la Misión nos una y nos ayude a anunciar la Buena Noticia de Jesús, allí donde nos encontramos.
Un fuerte abrazo:
Longinos López

Radio Seybo, de los dominicos, celebra su 40 aniversario


En República Dominicana, desde hace 40 años, una radio impulsada por los frailes dominicos acompaña a la comunidad seibana en sus penas, alegrías y sueños. Se llama radio Seybo, como la provincia del este de la República Dominicana en la que se encuentra.
Según explica fray Miguel Ángel Gullón Pérez, de la Comunidad de Frailes Dominicos, Radio Seybo es más que una radio, “es una gran familia y así ya nos conocen. Cada uno de los programas, desde ‘La Palabra de Dios hoy’ hasta ‘Los niños y niñas también cantan’ son escuelas de formación, de compartir, de diálogo, de alegría y esperanza. El micrófono nos reúne, la tecnología nos amplifica gracias a nuestros corazones que se unen, vibran, crean sintonía y nos comunican”.
Esta emisora popular, comunitaria  y educativa, nacida en el año 1974, acompaña a las Comunidades del Este de República Dominicana. Camina en coordinación de producción y transmisión de programas comunes con otras seis emisoras comunitarias conformando la Unión Dominicana de Emisoras Católicas (UDECA).
Radio Seybo ha sido el espíritu que ha mantenido a tantas organizaciones campesinas y barriales. Han sabido estimular el trabajo, la laboriosidad, el ahorro, la producción de esa fértil tierra y ha sido el aliento que ha acompañado a colectivos y comunidades en sus múltiples reivindicaciones sociales, políticas, ecológicas, de género, culturales, etc. Radio Seybo es sinónimo de presencia, de aliento, de acompañamiento, de comunitario, de organización. No es simplemente testigo de cuanto acontece, sino que es promotora de que determinadas acciones acontezcan.
Radio Seybo quiere agradecer, en este aniversario, la vida entregada de muchas personas de buena voluntad que han dejado detrás y delante de los micrófonos tanta mente y corazón. “Nos sentimos deudores de este pasado que nos revitaliza y relanza. Las ilusiones pasadas y los sueños que se hicieron realidad en medio de tanta dificultad hicieron madurar este precioso proyecto educativo a través de las ondas animado por los Frailes Dominicos”.

9 de octubre de 2014

Fallece Emilio Galindo, de los Padres Blancos, uno de los mayores expertos españoles en cultura árabe


El sacerdote de los Padres Blancos, Emilio Galindo, ha fallecido a los 87 años de edad. El padre Emilio fue el fundador del Centro Darek-Nyumba, “tu casa” en árabe y swahili, una Asociación Benéfico-Cultural, sin fines lucrativos y comprometida de modo especial con los problemas del mundo musulmán y el diálogo Islamo-Cristiano.
Emilio Galindo había nacido en la población granadina de Cúllar-Vega. Estudió en el seminario menor de Granada, cursando Filosofía con los jesuitas en Córdoba. En esta época conoció a los Padres Blancos, que acababan de fundar casa en España. Comenzó el noviciado en Maison Carrée, Argel, en septiembre de 1948. Al año siguiente se trasladó a Thibar, Túnez, donde los Misioneros de África tenían un Teologado internacional. La víspera de su ordenación de subdiácono, 27 de junio de 1952, pronunció su Juramento Perpetuo Misionero. Aquel verano vino de vacaciones a España y, al regresar a Túnez, se quedó en Cartago, donde se preparaban los diáconos al sacerdocio. Sería ordenado en la Catedral Primada de Cartago, el domingo de Pascua, 5 de abril de 1953.
Según cuenta su compañero y amigo Antonio Molina “otros compañeros españoles de la misma ordenación fueron enviados a diversos países africanos, pero al bueno del ‘pequeño’ Emilio le tocó ‘bailar con la más fea’. Los superiores lo destinaron a Roma, para doctorarse en Filosofía en la Universidad Gregoriana. Estudió el árabe en Túnez e Islamología en el Instituto que los Padres Blancos dirigían en la misma capital. En 1958, es nombrado director del IBLA. Emilio tenía la pluma fácil y durante su estancia en Túnez, con la colaboración del entonces muy joven padre Paco Donayre, otro granadino, escribe en español su obra más conocida: Juventud rebelde, que ha sido traducida a varias lenguas, entre las que recuerdo las versiones al árabe, francés, inglés, italiano y swahili”.
En 1963, fue nombrado rector del Seminario de Filosofía de Logroño. Al cabo de tres años el seminario se trasladó a Madrid, viviendo los seminaristas en pequeñas comunidades en pisos, siguiendo los criterios de la época del post-concilio Vaticano II. El padre Galindo, es enviado a Sevilla, para fundar una nueva comunidad de Padres Blancos, cuya tarea era la animación misionera en toda Andalucía.
En 1969 se traslada a Madrid, donde funda el Centro Darek-Nyumba. El aspecto más importante de dicho centro era su labor docente, enseñando el español a los alumnos venidos principalmente de los países árabes. Ha sido director de dicho centro hasta el año 2012”.
Fue profesor invitado del Pontificio Instituto de Estudios Árabes y de Islamología de Roma desde el año 1989 y ha sido Profesor invitado de la Universidad Pontificia de Comillas (1993-2004) y autor de numerosos libros y artículos sobre cultura árabe. El Padre Emilio Galindo fue también el inspirador y realizador, junto con la Asociación Islamo-Cristiana de los dos Congresos Internacionales de Córdoba, de resonancia mundial, el primero de los cuales tuvo lugar el 14 de septiembre de 1974

6 de octubre de 2014

Desde Mangola, Tanzania: “La fe mueve montañas. Por ella y para ella vivimos aquí. Merece la pena”


Los misioneros en Mangola, Tanzania, José Aguilar, Miguel Ángel Lozano y Benjamín Richi, escriben a la delegación de misiones de Sevilla, después del verano y, de nuevo, volcados en su misión.
“Estamos atravesando el suave invierno local y padeciendo un viento infernal que tumba árboles y hace pesado el caminar. La hermana Ángeles dice que cada vez que pasa por el callejón, que ha quedado entre los muros de la nueva Iglesia y el hospital, cree que el viento se la llevará. Pero no es solo eso; el viento levanta nubes de polvo que llena todo el ambiente y todos los rincones de las casas. Los albañiles que trabajan en los muros de la nueva iglesia, a 10 metros de altura, se las ven y se las desean para permanecer firmes en las alturas. Exigen más sueldo por el riesgo que corren, dicen.
Los muros de la Iglesia suben y suben. La población local esta asombrada y se preguntan cómo vamos a techar ese alto y ancho edificio sin grúas ni otras ayudas mecánicas, solo a base de fuerza bruta. No sabemos qué responderles, pues hasta nosotros no sabemos cómo será. Por ahora seguimos con los muros, que ya son bastante complicados, y, cuando llegue el techar, Dios dirá. Gracias a todos los que, de una manera u otra, colaboráis con vuestro apoyo técnico y material. Será un edificio majestuoso en medio de las sencillas casas locales circundantes. Algunos nos preguntan por qué gastamos dinero en una cosa así. Sólo tenemos una respuesta: construirla fue decisión de los propios cristianos, por la necesidad de disponer de un lugar donde reunirse todos juntos para rezar, pues el actual no tiene capacidad para todos. En muchas ocasiones nos han achacado que habíamos construido una mezquita para los musulmanes más grande y bonita que nuestra propia Iglesia católica. Y hoy se sienten orgullosos de lo que se está haciendo, pues se está realizando un sueño anhelado por ellos durante mucho tiempo. La fe mueve montañas. Por ella y para ella vivimos aquí. Merece la pena. (…).
Juventud, divino tesoro, dijo un clásico. Así lo experimentamos durante julio y agosto con 7 jóvenes veinteañeros sevillanos que decidieron pasar un tiempo con nosotros. Todos disfrutamos con el mutuo compartir la vida sencilla de Mangola. Pero a veces pensamos que de forma diferente. Nosotros nos esforzamos por explicarles una forma de vida que se fue y no conocieron, y ellos se esfuerzan por explicarnos el mundo incierto que viven y les espera. Sus preocupaciones son las nuestras, pero nosotros las contemplamos en la distancia y ellos están metidos en el ajo. En algo coincidimos: ahora es su oportunidad de hacer algo diferente para cambiar el mundo y vivir a pleno su juventud. Es su hora para mostrar su rebeldía y formas de vida diferentes para encarar los desafíos de su tiempo. Nuestras recetas fueron buenas, pero ellos han de aliñarlas con nuevos ingredientes. Nos asusta un poco el mundo virtual de maquinitas en el que viven y la distancia que han puesto respecto a la Iglesia, no por conocimiento de causa, sino por la cultura ambiental que les envuelve. Es frecuente escucharles decir: “si en España viviéramos unas Misas como las de aquí, iríamos todos los días”. ¿Qué pasa con las de allí? Entre discusiones y risas, trabajos, Misas, comidas sencillas, juegos de cartas y películas por la noche todos disfrutamos del aquí y el ahora. No echaron de menos muchas cosas normales de su vida en Sevilla. En verdad, la juventud es un tesoro incalculable. Los jóvenes nos hacen rejuvenecer y nos alegra saber que descubren otra forma de hacer y vivir sencillamente el Evangelio de Jesús de Nazaret. (…).
Los bosquimanos siguen recibiendo y padeciendo al turismo que los está destrozando. Hemos intentado muchas cosas para contrarrestar la corriente, pero sin éxito hasta el momento. Seguimos intentando mantenerlos unidos con reuniones, reparto de comida mensual y con campeonatos de tiro con arco todos los días 4 de cada mes para los hombres, y confección de brazaletes para las mujeres. Es un éxito. Los premios son: un teléfono y una radio para los primeros y dinero en metálico para los segundos y terceros. La guardería de Barazani está a pleno rendimiento, con la hermana Rosa al mando, que lo está haciendo muy bien. La de Jobaj la estamos reparando y va muy bien también. El taller de costura de las Pasionistas va progresando y hay que comprar más máquinas de coser. El grupo ‘Buen Samaritano’, con Richi al mando, sigue vivo. Nuevos afectados por el Sida se integran en el grupo para conseguir consuelo en sus vidas solitarias. Siguen el tratamiento, pero a veces se cansan y lo dejan y recaen. El Sida sigue machacando a muchos. Pero en el grupo se animan: cultivan una pequeña finca juntos y se benefician del tractor comunitario que tienen y que sigue trabajando muy bien (…).
Que Dios bendiga esta nueva vuelta al colegio y al trabajo; que bendiga vuestros proyectos (bodas, viajes, estudios, trabajos, inversiones…); que consuele a los afligidos por enfermedades, por falta de trabajo, por separaciones de pareja hoy tan frecuentes; que os dé paz e ilusiones; que os ayude a encontrar trabajo al volver de vacaciones. Y que a todos nos dé la ilusión de creernos jóvenes, poseedores de un tesoro incalculable y capaces de hacer poco a poco un mundo mejor”.