Bandra, antes un pueblo, hoy un suburbio de Bombay, fue
el lugar donde se establecieron las misioneras de la Congregación de San José y
donde construyeron su hermoso convento colegio de ladrillo rojo, con un aire de
castillo. Durante 150 años han salido de San José de Bandra mujeres educadas y
preparadas, seguras de sí mismas y que han sido agentes de cambio de la
sociedad, gracias a los valores defendidos por las religiosas de San José: la
excelencia no sólo académica.
Cinco jóvenes – Sébastienne, Lambertine, Anselma, Armand
y Louise – salieron de Lieja, Bélgica, en respuesta a la invitación del Mons.
Steins, Vicario Apostólico de Bombay. Después de meses de viajar por tierra y
mar, llegaron a Bombay en 1863, hace 150 años y poco después del famoso
"Motín de la India". Para aquellas hermanas, fue un salto hacia lo
desconocido, un salto de fe.
Las hermanas comenzaron a trabajar en la entonces
Bandora, hoy Bandra, con la apertura de una escuela para los niños del pueblo.
Aunque una epidemia de cólera cerró la escuela, esta se volvió a abrir en 1867.
En 1877, las hermanas compraron el terreno en el que el convento se coloca hoy.
Según la asociación de ex alumnas de la institución, desde entonces hasta hoy
han sabido adaptarse para que la educación que impartían fuera siempre moderna,
siempre actual, aunque basada siempre en el celo misionero de las hermanas
pioneras.






















































