En la primera decena de septiembre tuvo lugar en Madrid,
en la sede general de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús, la IX
Asamblea General de esta congregación, nacida hace más de 70 años en Madrid.
Fue un grupo de chicas jóvenes, enamoradas de la misión, las que en 1942, daban
los primeros pasos de este instituto misionero que hoy también está presente en
Marruecos, Tchad, República Democrática del Congo, Haití, Colombia, Perú, India
y Camboya. En diciembre de 1944 Pilar Navarro Garrido es nombrada “directora”
de la nueva congregación y, a partir de aquel momento, se la considerará su
fundadora. Los miembros de esta IX Asamblea de la historia del Instituto
muestran por su nacionalidad el carácter internacional y misionero que ha
adquirido.
El objetivo de la Asamblea, formulado y hecho llegar a
todas las religiosas miembros de la congregación es: “Confrontar la vida y
misión de la Compañía con las exigencias del Evangelio, del Carisma y de los
signos de los tiempos para impulsarla a seguir creciendo en fidelidad a la
vocación y a la tarea evangelizadora que la Iglesia le confía”.
La Asamblea comenzaba con la Celebración Eucarística
presidida por el Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en
España, Anastasio Gil. Incidiendo en el carácter misionero de este instituto,
el Director Nacional de OMP les habló de la experiencia del encuentro con
Cristo. Un encuentro con la misión de Jesús que nos renueva desde dentro, desde
la vocación misionera en la congregación y desde las necesidades del mundo. La
renovación desde dentro tiene lugar gracias a la oración con María, la comunión
eclesial y la entrega a la misión. Desde la congregación, la misión de Jesús,
explicaba Anastasio Gil, nos renueva gracias a la diversidad de personas y
culturas y, sobre todo, gracias al carisma fundacional de Pilar Navarro, y al
compromiso de evangelizar amando, desde los pobres y para los pobres. Por
último, al hablar de las necesidades del mundo, la renovación surge del conocer
a Dios, el amor de Dios, y de la actividad misionera que responde a esas
necesidades.
“Pidamos al Espíritu Santo sabiduría para discernir lo
que hoy quiere para la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús”,
señalan desde la Congregación, “y la disponibilidad de María, la primera misionera,
para decir sí a los nuevos retos de la misión”.






















































