Según la relatora especial de Naciones Unidas para las
formas contemporáneas de esclavitud, Gulnara Shahinian, la cifra de niños que
trabajan forzosamente en la actualidad supera los 215 millones que marca la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) y, muchos de ellos, “comienzan con
sólo tres años”.
Por todo ello, Shahinian estima necesario “otorgar
alternativas económicas a las familias para que no aboquen a sus hijos al
trabajo forzado” y “aumentar las medidas para hacer cumplir la legislación
vigente”. También ha destacado la importancia de establecer programas de
formación y de educación, ya que existen países cuyos gobernantes consideran el
trabajo infantil como una tradición
y una costumbre necesaria para
que las
familias sobrevivan.
Según el tercer informe de la OIT, referido al año 2010,
en Asia y
Pacífico hay 113,6 millones de niños trabajadores, un total de 65,1
en África Subsahariana, hasta 14,1 millones en América Latina y 22,4 millones
más repartidos por el mundo. En total, suman 215 millones, el 13,6%
de la
población infantil, de los que
el 60% se dedica a la agricultura,
el 21,4% a
los servicios y el resto
a otros no determinados, entre
los que se encuentran
las minas
o los niños soldado.



















































