Es la única monja con derecho a voto de los Premios Óscar
Actriz famosa y reconocida en la década de los 50´s y de los
60´s, hoy su historia es de esas que llegan al fondo de nosotros mismos
Transcurre las mañanas en el silencio, la oración y la
contemplación. Rezar y trabajar, había escrito san Benito, por eso al rayar el
alba ordeña la vaca y por las tardes cultiva el campo y cuida las hortalizas.
Lo anterior sin descuidar la formación de sus novicias.
Además de ser Abadesa, la Reverenda Madre Dolores Hart es
la única monja con derecho a voto de los Premios Óscar
de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de los Estados Unidos.
La vida de la madre Dolores no siempre fue ésta. Actriz
famosa y reconocida en la década de los 50´s y de los 60´s, compartió escena
con los grandes actores de su época como Anthony Quinn, Gary Cooper, Ana
Magnani o Elvis Presley. De hecho, en la película in Loving you fue la
primer actriz en besar a Elvis en la pantalla grande. Figuró en carteleras,
revistas y anuncios publicitarios. No podía estar en lugares públicos ya que
los admiradores hacían lo imposible por arrancarle un autógrafo.
Al regresar de una gira de promoción de una de sus
últimas películas, pide al chofer de su limousine dejarla delante de la abadía
Regina Laudis, en Connecticut. Era el 13 de junio de 1963. La súper actriz de
la Metro Goldwyn Mayer, Dolores Hart, dejaba el mundo del espectáculo e
iniciaba ese otro mundo más pleno: el del seguimiento del llamado de Dios.
Cuando del L´osservatore Romano (18 de julio de 2008) le
preguntaron si era feliz, madre Dolores respondió: “antes de haber cumplido veinte años, en el convento me di cuenta que
trabajar en el cine me daba menos felicidad que la que me esperaba aquí”.
Ciertamente el itinerario de amor que ha seguido la hoy
priora de novicias en la abadía Regina Laudis a Bethlehem, no ha sido un camino
de rosas. En 1999 padeció una enfermedad neurológica poco común que la dejó sin
posibilidad de caminar, hablar y comer por un tiempo. Pero tuvo fe, se tomó de
la mano de Jesús y salió victoriosa.
Hoy, la madre Dolores sigue formando parte de la Motion
Picture Academy of Arts and Sciences, la comisión que elige cada año a los
galardonados con el premio Óscar. Pero no es todo. Junto a una amiga actriz,
Patricia Neal, construyó el The Gary-The Olivia Teather, a un lado del
convento. Es un teatro para quinientas personas donde cada verano representan
diversas obras. Pero no es todo. A través de www.abbeyofreginalaudis.com promueve
un cedé donde a modo de canto se puede escuchar, entre otras cosas, la
genealogía de Jesús.
La historia de la madre Dolores es de esas que llegan al
fondo de nosotros mismos. Que nos preguntan y que acusan respuesta reflexiva,
honda, hecha práctica. Y es que, como ella misma dice “Una relación viva y
personal con Cristo es necesaria para entender que su presencia es la única
cosa verdaderamente real y verdaderamente hermosa en nuestra propia vida”
En 2006 regresó a Hollywood, tras 43 años en el
monasterio, con el fin de llamar la atención sobre la neuropatía idiopática
periférica, un mal neurológico que aflige a muchos estadounidenses, ella misma
incluida.
En 2012 regresó nuevamente a Hollywood, ya que la Academia
de Ciencias y Artes Cinematográficas nominó a los Premios Óscar el documental
acerca de su vida, God is the Bigger Elvis.





















































