Fallece en Barcelona el misionero Antonio Sala Arnó a los
71 años, con 53 de ellos en la vida religiosa escolapia, y muchos en la misión
africana en Senegal y en Camerún.
El padre Antonio Sala fue uno de los primeros escolapios
en ir al continente africano. Después de sus estudios de Teología en Toulouse,
Francia, llegó a Senegal en el año 1969 donde estuvo hasta el año 1983. Después
de unos años en Terrassa, en el barrio de las Arenas y en la Escuela Pía de la
ciudad, regresó a África en 1988, con la misión de ayudar a los jóvenes
escolapios senegaleses a que pudieran realizar estudios de Teología.
Concretamente fue en Yaundé, en Camerún, donde en 1989 comenzó esta etapa como
maestro de los jóvenes estudiantes escolapios y también como rector de la
parroquia de la Cité Verte.
Siempre preocupado por los más necesitados, dedicó gran
parte de su vida a trabajar para la gente más pobre: creó escuelas para educar
a niños y niñas, construyó hospitales y acogió a refugiados de guerra.
Consideraba que el crecimiento económico actual de la región
no era bueno porque se basaba sobre todo en el petróleo, algo que reforzaba la
influencia y el poder de las elites políticas sin que se pudieran beneficiarse
toda la población.
Ahora quedan sus escuelas, sus alumnos y, sobre todo,
queda el legado más importante: su ejemplo. Una vida de amor y servicio a los
demás trabajando para mejorar la vida de las personas más pobres.


















































