• Francisco a OMP


    Discurso a la Asamblea OMP
  • Octubre 2019: Un mes misionero


    El Papa propone celebrar un mes dedicado a la Misión en el centenario de Maximun Illud
  • Discurso del Cardenal Filoni a OMP


    "El Evangelio nunca está anunciado

13 de mayo de 2013

Carta de un misionero extremeño, desde Uganda: P. Longinos López


Matany, 8 mayo de 2013
Queridos amigos y amigas,
Os saludo desde Matany, en el centro de Karamoja. Aquí está la Misión de Matany, donde vivimos seis misioneros combonianos.
El P. Longinos López
Dos hermanos combonianos, Gunther y Eduardo, que trabajan en el hospital de St. Kizito de Matany, al lado de la Misión; tres somos sacerdotes y nos dedicamos a trabajar en las diferentes zonas de la Parroquia, alguna a 80 Kms, y el hermano comboniano Olindo, de 85 años, jubilado, que reza y pasea por el hospital saludando a los enfermos. De sus 85 años, la gran mayoría, los ha pasado  entre Sudán y Uganda.
En el hospital trabajan también misioneras combonianas, religiosas  ugandesas y, como no, varios doctores ugandeses entre ellos tres mujeres, así como un gran número de enfermeras y enfermeros ugandeses. Hay una escuela de enfermería, lo cual es esencial para el hospital de Matany, que da la oportunidad a formar  a jóvenes  para el hospital de Matany y otros hospitales y centros de salud en Uganda y Sudán.
El hospital es un punto de referencia para toda Karamoja y la zona de Teso que hace frontera con Karamoja. El jueves, el día que dedicamos a la Pastoral en el Hospital, desde la Misa por mañana, visitar enfermos, aunque hay una religiosa a tiempo completo para esto, encuentros de oración en el hospital, y en la escuela de enfermería.
El hospital, como casi todos los hospitales, es en sí mismo un mundo muy complejo, desde todo el personal que trabaja, los enfermos, los que cuidan de ellos, y el entorno del hospital que ha ido creciendo en gente, mercado, escuelas primarias y una secundaria.
Los habitantes de la zona pasaron, hace ya años, de pastores seminómadas, aunque aún quedan algunos grupos, a ser agricultores,  aprovechando el tiempo de lluvias para cultivar maíz, sorgo, judías, girasol, y cacahuetes, así como en torno a los poblados : tomates, espinacas y coles.
El Hno. Günter Nährich
La vida es sencilla, casi rutinaria, aunque aquí la rutina no existe, pues no hay un día o una mañana que sea igual a la anterior o a la siguiente. Planificar un día o una semana, a veces aun hoy día resulta difícil. Vivimos circunstancias de momentos, de situaciones urgentes, que hacen cambiar planes, incluso en el hospital. Digamos que las circunstancias del entorno y las realidades humanas, nos van marcando el ritmo de la vida. Al principio, a un europeo, esto le puede causar molestia, incluso cabreo, la puntualidad, todo preparado a su tiempo, el personal en su lugar de trabajo…., se requiere tiempo y comprensión de la realidad del lugar y sus gentes, para aceptar los hechos.
La experiencia en el campo sanitario como en la pastoral, es algo que aquí nos marca y nos curte. Hablaba con un médico europeo, que ha llegado hace dos meses y me iba confirmando lo dicho anteriormente. Hablando con este médico, me comentaba la riqueza enorme que uno puede adquirir en las relaciones humanas, tanto con el personal sanitario como con los pacientes y sus familiares, incluso teniendo el impedimento de entenderse en la lengua karimojong.
Aunque el hospital y la misión, se encuentran en un pueblo sin muchos recursos para un extranjero, incluso para los propios ugandeses venidos de otras zonas de Uganda, poco a poco uno se va encontrando bien, quizás por el tipo de convivencia en el hospital y fuera, y se deja de echar de menos el salir de compras, el ir al cine, ir al restaurante y tomar algo.
Aquí en la Escuela de Enfermería, he encontrado a Rafael. Está terminando su formación como enfermero cualificado, después de dos años de estudios y de prácticas en el hospital de Matany. Este joven lo encontré en Namalu, una Misión del sur de Karamoja, donde yo he estado durante diez años. Un día estaba yo en la iglesia, cuando me tocó un niño; tenía en una mano un fajo de palillos, recogidos de cualquier árbol, y me dijo: “quiero ir a la escuela, me tienes que ayudar”. Yo no le
Sala de espera de Maternidad, en el Hospital
hice mucho caso, pues era aun bastante pequeño, al menos en estatura, y no le conocía, pero me causó una enorme sorpresa verle con los palillos en la mano (se exigía a los niños pequeños para ir a la escuela), comprendí que deseaba realmente aprender. Pregunté al catequista de su zona y me explicó que era huérfano, que vivía con su abuela. Cuando comenzó el nuevo curso le enviamos a la escuela. Desde el primero hasta el séptimo curso, que consiste la escuela primaria, los resultados fueron muy buenos; realmente tenía un gran interés en estudiar, se podía ver curso tras curso, y así los profesores lo confirmaban. Pasó a la escuela secundaria, y ya tuvo que marcharse a una ciudad a 100 kms, pues en Namalu no existía entonces escuela secundaria. Desde el primer curso en la secundaria hasta el sexto, siguió sacando muy buenas notas, y por fin eligió hacer el curso de enfermería que son dos años y medio aquí en Matany, pues estudiar medicina y llegar a ser doctor en medicina es muy caro e imposible de costearlo. Ahora, en mayo terminará y trabajará como enfermero en un centro de salud. Su idea es de poder seguir estudiando y llegar a ser lo más próximo a doctor en medicina.
Sin duda que uno se maravilla de lo que podemos hacer por otra persona, de las cualidades y valores que puede tener una persona escondida en sí misma y que pueden salir a la luz con una pequeña ayuda y un seguimiento adecuado. Son muchos los casos de jóvenes que han vivido esta experiencia en sus vidas y que los ha cambiado su futuro y el de su entorno.
Gracias por la amistad y por todas las ayudas vuestras que han hecho posible mejorar la vida y algunas estructuras con diferentes proyectos en diferentes zonas de Karamoja. Sin todo esto, no hubiera sido posible que muchos de estos jóvenes  hubieran terminado, incluso la escuela primaria. Tengo que agradecer que esto se haya realizado, a muchos de vosotros, Dios os bendiga con aquello que mas necesitáis.
También deciros que hemos comenzado el mes de mayo, dedicado a la Virgen María, con la gran alegría de la ordenación sacerdotal del segundo sacerdote comboniano de Karamoja, el P. Moses Otii. Rezamos por él y su destino en la Republica Centroafricana, un país en pleno conflicto y en difícil  situación económica de la población.
Un fuerte abrazo desde Uganda,
P. Longinos López