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14 de mayo de 2014

“Koko ya mondele”, la abuelita blanca. Carta de la misionera segoviana Conchita González desde Kinshasa


La Delegación de Misiones de Segovia comparte con OMPress la carta que les ha enviado la misionera de esta diócesis segoviana, María Concepción González Marugán, de las Misioneras de Nuestra Señora de África, desde Kinshasa, en la República Democrática del Congo.
“Me parece que hace un siglo que no sé nada de vosotros, miento, pues por Iglesia en Segovia y el blog del secretariado de misiones, sé que vivís cosas bonitas e interesantes. En lo que me concierne, también estoy bien y aunque ’jubilada’ sin tiempo de aburrirme.
Me doy cuenta que es bonito ser ‘koko ya mondele’, abuelita blanca, como me llama una niñita de cuatro años. Es bonito permanecer largo tiempo en un sitio, pronto cumpliré 18 años en Kinshasa, los recién nacidos de entonces están en la edad bonita: 15, 18 años. ¡Qué maravilla ha hecho Dios creándonos! Y yo me encuentro en medio de una gran, gran familia, que no puedo contar y me entristezco a veces por no ser capaz de llamarlos por el nombre, los conozco bien y sobre todo me conocen. Pues la verdad es esa, tú no conoces a la gente pero la gente te conoce; no con nombre y apellidos, pues nuestros nombres y apellidos les resultan difíciles, pero saben decirte: ‘vives en tal sitio, en tal parroquia, compras en tal mercado, haces esto y lo otro’. Y el corazón se te ensancha y eres capaz de compartir penas y alegrías, en una palabra, vivir el Evangelio, vivir como hijos e hijas de un mismo Padre tratando de ayudarnos a llevar las cargas a veces pesadas.
Os cuento lo que acabo de vivir en este momento. Una joven minusválida que hemos ayudado muchísimo y que creíamos que los problemas que tenía se habían solucionado, me llega llorando. Veo que ha perdido varios kilos. Me cuenta que la familia se niega darle de comer porque dicen que uno de los niños de la familia tiene una llaga en el pie y es su culpa; la mamá del niño ha soñado que ella es ‘ndoki’, o sea bruja. Esta joven ha sufrido y sufre, aún, de una llaga en el pie que no llega a curarse, se cura y de nuevo se reproduce. Pedid para que sepamos cómo ayudarla. Lo de la joven ha sido un paréntesis, pues os estaba escribiendo cuando llegó, pero quiero contaros lo que estamos viviendo estos días.
Como ya sabéis el día 11 de febrero es el día internacional del enfermo. La parroquia ha organizado una misa donde hemos intentado presentar al Señor ese mundo de enfermos… Se dio a todos los que lo desearon la unción de enfermos y fue de veras impresionante ver con qué fe la gente se acercaba a recibir este sacramento (apuesto que muchos se han curado).
La comisión de Cáritas parroquial, con los responsables de la Comunidades Eclesiales de Base, habían intentado visitar y rezar con todos aquellos que no pueden desplazarse. También se les ofreció un ‘aguinaldo’ con comida y para algunos, unos pocos euros para aliviar los ‘dolores de cabeza’ que muchos de ellos tienen. Los medicamentos cuestan caros y hay que pagarlo todo, hasta la jeringa si necesita una inyección.
Con la comunidad estamos siguiendo el caso de una señora que fue violada y maltratada hace 13 años, desde entonces no puede moverse y tiene que vivir con una sonda para la orina. Pensamos que si la operaban podría abandonar la sonda y tratar de hacer ejercicios de quimioterapia, pero desgraciadamente no se la puede operar y tiene que seguir con la sonda y sin poder moverse. Ella misma ha aprendido a cambiársela y, por el momento, lo que nosotras podemos hacer es no olvidar de comprar la sonda y visitarla regularmente, rezar y tratar de ‘tocar’ la orla del manto del Señor para que la cure.
También visitamos a los enfermos que sufren de una enfermedad que nosotros conocemos poco pero que aquí está muy extendida, ‘la enfermedad de la anemia SS’ o con el nombre técnico – drepanositosis. Es una enfermedad hereditaria, ataca mucho a los músculos, les cuesta moverse y se les hacen llagas que hasta necesitan trasplantes. Numerosos son los niños y jovencitos que mueren. Un padre jesuita está dando su vida para aliviar a estos enfermos y nos ha pedido colaborar con él. Las señoras de Cáritas lo han aceptado con gusto, y yo con ellas. En todo Kinshasa, el único hospital especializado en esta enfermedad se encuentra en nuestra parroquia.
El jovencito minusválido al que compramos una silla de ruedas se nos ha ido a la casa del Padre. No sin antes vivir todo un calvario. Su madre una señora maravillosa, le ha llevado a todos los sitios a cuestas pues donde viven es un terreno pantanoso y ni la silla de ruedas, ni los coches pueden pasar por esas calles. El último problema que tuvimos que resolver fue el de los gastos. A Dios gracias conseguimos que el hospital nos hiciera una buena reducción y, al final, todo se pasó bien. El joven ya no sufre y goza del amor misericordioso de Dios.
¿Qué más contaros? Que la Iglesia Católica se prepara a conmemorar el 50 aniversario del martirio de Anuarita, una joven congoleña que durante la guerra de los Simbas en 1964 fue martirizada. Juan Pablo II la beatificó pero los cristianos congoleños desean verla en los altares. Con ellos, le pedimos interceda por nuestro país que no sale de las luchas y conflictos armados, para que nos conceda la paz, la Verdadera Paz. También le confiamos todos nuestros enfermos que se encomiendan a ella con mucha devoción.
Creo que os vais a cansar de leer, pero casi sin quererlo me he enrollado, es lo que estoy viviendo con intensidad durante este periodo. Un fuerte abrazo”