“Me parece que hace un siglo que no sé nada de vosotros,
miento, pues por Iglesia en Segovia y el blog del secretariado de misiones, sé
que vivís cosas bonitas e interesantes. En lo que me concierne, también estoy
bien y aunque ’jubilada’ sin tiempo de aburrirme.
Me doy cuenta que es bonito ser ‘koko ya mondele’,
abuelita blanca, como me llama una niñita de cuatro años. Es bonito permanecer
largo tiempo en un sitio, pronto cumpliré 18 años en Kinshasa, los recién
nacidos de entonces están en la edad bonita: 15, 18 años. ¡Qué maravilla ha
hecho Dios creándonos! Y yo me encuentro en medio de una gran, gran familia,
que no puedo contar y me entristezco a veces por no ser capaz de llamarlos por
el nombre, los conozco bien y sobre todo me conocen. Pues la verdad es esa, tú
no conoces a la gente pero la gente te conoce; no con nombre y apellidos, pues
nuestros nombres y apellidos les resultan difíciles, pero saben decirte: ‘vives
en tal sitio, en tal parroquia, compras en tal mercado, haces esto y lo otro’.
Y el corazón se te ensancha y eres capaz de compartir penas y alegrías, en una
palabra, vivir el Evangelio, vivir como hijos e hijas de un mismo Padre
tratando de ayudarnos a llevar las cargas a veces pesadas.
Os cuento lo que acabo de vivir en este momento. Una
joven minusválida que hemos ayudado muchísimo y que creíamos que los problemas
que tenía se habían solucionado, me llega llorando. Veo que ha perdido varios
kilos. Me cuenta que la familia se niega darle de comer porque dicen que uno de
los niños de la familia tiene una llaga en el pie y es su culpa; la mamá del
niño ha soñado que ella es ‘ndoki’, o sea bruja. Esta joven ha sufrido y sufre,
aún, de una llaga en el pie que no llega a curarse, se cura y de nuevo se
reproduce. Pedid para que sepamos cómo ayudarla. Lo de la joven ha sido un
paréntesis, pues os estaba escribiendo cuando llegó, pero quiero contaros lo
que estamos viviendo estos días.
Como ya sabéis el día 11 de febrero es el día
internacional del enfermo. La parroquia ha organizado una misa donde hemos
intentado presentar al Señor ese mundo de enfermos… Se dio a todos los que lo
desearon la unción de enfermos y fue de veras impresionante ver con qué fe la
gente se acercaba a recibir este sacramento (apuesto que muchos se han curado).
La comisión de Cáritas parroquial, con los responsables
de la Comunidades Eclesiales de Base, habían intentado visitar y rezar con
todos aquellos que no pueden desplazarse. También se les ofreció un ‘aguinaldo’
con comida y para algunos, unos pocos euros para aliviar los ‘dolores de
cabeza’ que muchos de ellos tienen. Los medicamentos cuestan caros y hay que
pagarlo todo, hasta la jeringa si necesita una inyección.
Con la comunidad estamos siguiendo el caso de una señora
que fue violada y maltratada hace 13 años, desde entonces no puede moverse y
tiene que vivir con una sonda para la orina. Pensamos que si la operaban podría
abandonar la sonda y tratar de hacer ejercicios de quimioterapia, pero
desgraciadamente no se la puede operar y tiene que seguir con la sonda y sin
poder moverse. Ella misma ha aprendido a cambiársela y, por el momento, lo que
nosotras podemos hacer es no olvidar de comprar la sonda y visitarla
regularmente, rezar y tratar de ‘tocar’ la orla del manto del Señor para que la
cure.
También visitamos a los enfermos que sufren de una
enfermedad que nosotros conocemos poco pero que aquí está muy extendida, ‘la
enfermedad de la anemia SS’ o con el nombre técnico – drepanositosis. Es una
enfermedad hereditaria, ataca mucho a los músculos, les cuesta moverse y se les
hacen llagas que hasta necesitan trasplantes. Numerosos son los niños y
jovencitos que mueren. Un padre jesuita está dando su vida para aliviar a estos
enfermos y nos ha pedido colaborar con él. Las señoras de Cáritas lo han aceptado
con gusto, y yo con ellas. En todo Kinshasa, el único hospital especializado en
esta enfermedad se encuentra en nuestra parroquia.
El jovencito minusválido al que compramos una silla de
ruedas se nos ha ido a la casa del Padre. No sin antes vivir todo un calvario.
Su madre una señora maravillosa, le ha llevado a todos los sitios a cuestas
pues donde viven es un terreno pantanoso y ni la silla de ruedas, ni los coches
pueden pasar por esas calles. El último problema que tuvimos que resolver fue
el de los gastos. A Dios gracias conseguimos que el hospital nos hiciera una
buena reducción y, al final, todo se pasó bien. El joven ya no sufre y goza del
amor misericordioso de Dios.
¿Qué más contaros? Que la Iglesia Católica se prepara a
conmemorar el 50 aniversario del martirio de Anuarita, una joven congoleña que
durante la guerra de los Simbas en 1964 fue martirizada. Juan Pablo II la
beatificó pero los cristianos congoleños desean verla en los altares. Con
ellos, le pedimos interceda por nuestro país que no sale de las luchas y
conflictos armados, para que nos conceda la paz, la Verdadera Paz. También le
confiamos todos nuestros enfermos que se encomiendan a ella con mucha devoción.
Creo que os vais a cansar de leer, pero casi sin quererlo
me he enrollado, es lo que estoy viviendo con intensidad durante este periodo.
Un fuerte abrazo”






















































