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1 de junio de 2012

Malawi: programa para la erradicación de la malaria infantil

La diócesis de Mangochi, en Malawi, es una zona densamente poblada, bañada por tres lagos. Su población, formada por una mezcla de tribus, se dedica a la pesca como actividad principal de subsistencia, aunque algunos habitantes llevan a cabo actividades agrícolas a pequeña escala, cultivando principalmente maíz, arroz y mandioca para su alimentación y, en ocasiones, tabaco y algodón. La mayoría vive por debajo de la línea de pobreza, con menos de un dólar al día.
Pero es precisamente la abundancia de agua, que permite la subsistencia a través de la pesca, la que tiene también efectos negativos en el desarrollo del área: el gran número de arroyos y riachuelos que corren por la zona hace que las comunicaciones sean muy precarias y, en las épocas de lluvia, muchas aldeas quedan aisladas. El peor de los efectos es la proliferación de la malaria. Y es que, en Mangochi, las cifras de la malaria impresionan: un 23% de los niños menores de 5 años mueren cada año por esta causa, el 80% de las muertes infantiles del país.

Una solución necesaria
Ante esta dramática situación, la Comisión Católica de Salud de la diócesis preparó un plan de actuación urgente: la puesta en marcha de un programa de dos años de duración, en dos de las zonas en que se divide la diócesis, para disminuir el índice de mortalidad infantil mediante actuaciones destinadas a la educación de la población y a la reducción del número de transmisiones de la enfermedad.
Los fines que pretende conseguir son muy claros: limitar en un 50% la mortalidad infantil causada por la malaria, mejorar la situación socio-económica de la población al reducir el número de enfermos, y mejorar la
atención que se presta en los centros de salud, al rebajar la carga que supone el enorme número de enfermos que sufren malaria. El programa, además, incluye charlas de concienciación a distintos niveles, el reparto de mosquiteras, la fumigación de las aldeas y el desarrollo de la medicina natural para combatir la enfermedad.
Desarrollo del plan de acción
El objetivo de la Comisión de Salud de la diócesis es que los beneficiarios hagan suyo el proyecto. Afortunadamente, las comunidades en las que se va a desarrollar tienen una estructura muy bien definida en lo relativo a la toma de decisiones. Los temas que afectan al grupo son discutidos en varios niveles, desde las familias hasta los comités de distrito, pasando por los comités de las aldeas... o a través de las comunidades cristianas llegando finalmente a las comisiones de las diócesis. Por tanto, los miembros de la comunidad participarán en la planificación y toma de decisiones y serán los que dirijan la realización de las actividades.
La Comisión coordinará toda la asistencia sanitaria de la diócesis y los programas de educación sanitaria, ya que el programa tiene también como núcleo fundamental la formación de todas las personas participantes en el desarrollo de las actividades. Así, al finalizar el proyecto, los miembros de la comunidad tendrán los conocimientos necesarios para seguir luchando contra la enfermedad en el futuro. En la implantación del proyecto además de los voluntarios intervendrán personas técnicamente cualificadas, enfermeras, asistentes médicos, los responsables de salud de la diócesis (coordinador de programas y secretario de salud) y trabajadores sociales.
Al enfrentar por una parte las causas directas de la enfermedad, y por otra la educación de la población para su prevención, se prevé que el proyecto, que se sitúa dentro de las actuaciones dirigidas a la consecución del sexto Objetivo de Desarrollo del Milenio -“Combatir el Sida, el Paludismo y otras enfermedades”-, tenga un impacto de largo recorrido. Se beneficiarán directamente, sin ningún tipo de discriminación en base a su raza, religión o situación económica, más de 11.000 personas e, indirectamente, toda la población del área.