El pasado 24 de noviembre, la ciudad de Macas, en
Ecuador, fue sede de la beatificación de Sor María Troncatti, un acontecimiento
en el que participaron numerosas religiosas y religiosos, y jóvenes de la
familia salesiana, entre ellos la Madre Yvonne Reungoat, superiora general de
las Hijas de María Auxiliadora, y Sor Piera Cavaglià, secretaria general.
La solemne celebración Eucarística fue presidida por el
cardenal salesiano Mons. Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de los
Santos, como delegado del Papa Benedicto XVI. Estuvieron presentes también
muchos representantes salesianos y de las Hijas de María Auxiliadora de otras
naciones de América Latina.
Sor María Troncatti, partió de Italia en 1922, y ya no
volvió nunca a su país, ahora la tierra que la ha tenido y la ha amado, se
prepara a vivir este acontecimiento con mucho afecto y participación. También tuvieron
lugar otras actividades en la que participó en primera persona la Madre Ivonne
Reungoat. El viernes 23 tuvo lugar el encuentro con la Familia Salesiana, en el
que subrayó la importancia del ardor misionero y de la santidad, retos
importantes para la Familia Salesiana. Por la tarde se celebró una vigilia de
oración. El 24 por la noche, se celebró una serenata en honor de la Beata Sor
María Troncatti, preparada por sus hermanas de congregación y por los jóvenes
de un colegio de Macas.
María Troncatti nació en Cortegno Golgi, Brescia, Italia,
en 1883. Entró en el Instituto de las Hermanas Salesianas, donde hizo su
primera profesión en 1908. Durante la Primer Guerra Mundial trabajó como
enfermera de la Cruz Roja. Y en 1922 partía como misionera a Ecuador de donde
nunca regresaría. Junto a otras dos hermanas comenzó la labor evangelizadora
entre el pueblo Shuar. Se enfrentaron peligros de todo tipo, incluso los
causados por las fieras de la selva y las frecuentes inundaciones de los ríos.
Las poblaciones de Macas, Sevilla de Don Bosco, Sucúas, son algunos de los
"milagros" del trabajo de Sor María Troncatti que todavía florecen.
Allí fue enfermera, cirujana, ortopedista, dentista, anestesista. Pero, sobre
todas las cosas, catequista y evangelizadora, rica en los maravillosos recursos
de la fe, la paciencia y el amor fraternal. Sor María murió en un trágico
accidente aéreo en Sucúa, el 25 de agosto de 1969. Sus restos descansan en
Macas, en la provincia de Morona Santiago, Ecuador.



















































