Soy Joan Soler, misionero del IEME, de
la diócesis de Girona; tengo 37 años y llevo 4 en la misión, en Dapaong
en el norte del Togo. Os puedo asegurar que, a pesar de las múltiples
dificultades, con la lengua, las enfermedades, las incomprensiones culturales,
no hay día que no dé gracias al Señor por el bonito don que me ha regalado con
la vocación misionera.
-Sentirse enviado del Señor a
propagar el Evangelio: ¿habrá un trabajo mejor?
-Llegar a casa agotado por la
multitud de personas que llaman a la puerta para escuchar el Evangelio: ¿habrá
cansancio mejor?
-Compartir todo lo que se tiene
con los más pobres, dando incluso lo necesario: ¿habrá un compartir
mejor?
-Ver la sonrisa de esa multitud
de pequeños, con las manos abiertas en señal de acogida: ¿habrá
sonrisa mejor?
-Amar y sentirse amado por un
pueblo que te ha abierto el corazón: ¿habrá regalo mejor?
Recibí hace algún tiempo vuestra “Carta
abierta a un misionero” y me hizo ilusión. Ahora, con un poquito más de tiempo
quiero responderos para agradeceros el trabajo que hacéis. Trabajo que a veces
puede ser un poco seco en España para ayudarnos en la misión con vuestros dones
y con vuestras oraciones. Vosotros trabajáis, incansablemente, y muchas veces
no encontráis esta palabra agradecida, en cambio yo, no hay día que no reciba,
de múltiples formas el agradecimiento. Por eso, hoy soy yo el que quiero
agradeceros a vosotros, a cada uno de vosotros por vuestro trabajo silencioso,
por vuestros dones sencillos, por todo lo que hacéis, y deciros que, cada día,
cuando encuentro la alegría de la fe en los que vienen a saludarme, guardo un
poquito en mi bolsillo, y cuando vengo a España de vacaciones, los vació un
poco por todas partes, para que todos puedan participar de la alegría del Amor.
Hace más feliz dar que recibir. Yo tengo la suerte de recibir de todas partes,
y por eso puedo dar mucho más. Gracias a vosotros. Gracias a Dios por la
vocación misionera, que no falten nunca hombres y mujeres generosos que
respondan sí a la llamada del Señor. Hasta siempre, Joan.
Joan Soler,
misionero del IEME
Togo


















































