En la República Centroafricana, Según informan los
salesianos, desde el pasado jueves la violencia en este país africano ha ido
aumentando de nuevo lo que ha provocado que la gente tenga que refugiarse en
lugares más seguros. Escuadrones de milicianos “anti-bakala” (es decir
anti-machete) se oponen a los militares de la coalición Seleka en el poder, con
un golpe de Estado, desde el pasado mes de marzo. La población civil, asustada,
se reúne donde puede con el fin de sentirse más seguros. Las cifras hablan de
que cerca de 20.000 personas desplazadas se han refugiado en dos obras
salesianas de la capital.
Cuentan los salesianos en el lugar que la gente empezó a
refugiarse en la casa salesiana de Galabadja desde las primeras horas de la
mañana del jueves, cuando la ciudad sintió los primeros disparos de armas de
fuego. Muchas personas han llegado ya heridos; la Cruz Roja, debido a la falta
de combustible, no pudo llegar a la obra y algunos, a pesar de los intentos de
los enfermeros, murieron. Al final del primer día de miedo, los refugiados eran
ya 2.000, dispuestos a vivir en condiciones sanitarias críticas con el fin de
sentirse más protegidos. Este fin de semana los refugiados de Galabadja
llegaron a cerca de 5.000 personas; en Damala, la otra obra salesiana presente
en la capital, estima unas 12.000 personas desplazadas. Los religiosos están
bien, están tranquilos y tratan por todos los medios de consolar y acompañar a
los refugiados.
El salesiano José Maria Sabé, ecónomo de la Visitaduría
de África Tropical Ecuatorial (ATE), escribió el domingo 8 de diciembre al Sr.
Jaime Correa de la Procura Misionera Salesiana New Rochelle, Estados Unidos,
manifestando cómo sigue la situación en República Centroafricana después de las
ayudas recibidas:
“Apreciado don Jaime, he informado a los hermanos de lo
que usted me dijo. Los refugiados en Bangui-Damala recibieron ayer dos camiones
de comida y los refugiados de Bangui-Galabadja otro. También les he dicho que
en caso de que no reciban ayuda me lo comuniquen.
Más delicada es la situación de seguridad y salud. La
seguridad es todavía muy frágil. Gracias a Dios no ha pasado nada con los
refugiados que están en nuestras casas. Pero en la Parroquia no hay nadie para
proteger las 8.000 personas que han entrado huyendo del terror. En el centro
profesional son 12.000 y hay dos militares.
Les escribí a los hermanos que me dijeran qué necesitaban
para el dispensario y cuidados sanitarios. No he tenido respuesta por internet.
Me dijo el hermano Maguergue que el dispensario ya no tenía nada y no podían
comprar nada porque los distribuidores han desaparecido y nadie aprovisiona los
dispensarios. Les pedí que me dieran una lista de materiales. Le escribiré
cuando me digan algo.
Escribí también a los hermanos pidiendo qué necesitan
para justificar una solicitud de ayuda a las Cáritas internacionales. Sin
respuesta tampoco por el momento. Le escribo cuando haya una solicitud concreta
de material sanitario para la gente”.


















































