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18 de febrero de 2014

Una misionera en los Montes Nuba de Sudán: “Dios nos ha salvado de la muerte”


La hermana Rocío Aguiñaga, de las misioneras combonianas, está en la tristemente castigada zona de los Montes Nuba, en el Sur de Sudán. Desde allí ha escrito una carta a otra misionera – Carmen Silva, misionera en Uganda – en la que comparte una experiencia más de las que vive en esta región muchas veces.
“Querida Carmen: Necesito compartirte la experiencia que viví ayer para que me recuerdes más en tus oraciones. Ayer fui al pueblo que está a unos 45 minutos de nuestra misión, necesitaba algunas cosas del mercado. Después de una media hora que llegamos, los aviones empezaron a volar encima de nosotros. Escuchamos bombardeos a cierta distancia, después se fueron acercando más y más, escuchamos los bombardeos más cerca... Entre a los refugios anti bombas dos veces, y salí, junto con las chicas con las que estaba.
A cierto punto salimos del refugio y nos dirigimos al lugar donde teníamos que ir. Entramos al local y nos sentamos a esperar. No sé cómo describir la experiencia pero DIOS NOS HA SALVADO DE LA MUERTE. El avión bajó y cambió el sonido estaba a punto de soltar la bomba, no sé ni cómo pero en cuestión de segundos me tiré al suelo junto con las 3 chicas. La bomba estalló a pocos metros de donde estábamos. La tierra tembló, pensé que todo se derrumbaba alrededor y encima de nosotras. Después del ruido tan terrible del bombardeo levante la cabeza y vi el polvo levantarse del suelo de manera violenta. Respiramos el polvo sin poder hacer nada. Las muchachas lloraban y se preguntaban si yo estaba muerta... Cuando el avión se fue salimos del local nadie salió herido. Carmen, viví con mucho terror, vi mi vida irse en segundos y regresar. Como si mi espíritu hubiera salido de mi cuerpo, cuando logre reaccionar me toque cada parte de mi cuerpo para saber si estaba completa...y viva. Cuando los aviones empezaron a moverse, tomé mi crucifijo entre las manos, bajé la cabeza y empecé a orar en voz alta: Jesús, tú eres nuestro escudo, tú quieres que vivamos, sálvanos de las garras del mal, libéranos, ten piedad de nosotros somos tus hijos, tú nos amas, no permitas que este mal reclame vidas inocentes, libéranos de todo mal, Virgen de Guadalupe estamos en tus manos, Madre nuestra... así me la pasé rezando en español y en inglés. Cuando estaba en el hoyo antibombas puse mi crucifijo mirando al cielo y pidiendo que las bombas no hirieran a nadie. ¡Bum! La bomba cayó muy cerca, y no nos tocó ni un cabello. Tengo algunos raspones en las rodillas y las piernas, pero nada en comparación con lo que hubiera podido hacer.
El martes bombardearon un lugar y nos trajeron 6 heridos, uno de ellos muy grave con los intestinos fuera del abdomen, y un riñón destruido... he visto muchos mutilados y cuerpos destruidos. ¡Bum! Yo temblaba pero experimenté una fuerza interior que me ayudó a dar animo a las chicas y a invitarlas a rezar, más y más, me sentí con valor, y experimenté que verdaderamente Dios nos protege y libra de todo mal, que ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su consentimiento...
Cuando te cuento estas cosas me viene la manera en que me tiré al suelo, y escuché el estruendo de la bomba, es algo muy terrible. Nuestras vidas están en peligro todos los días, ayer salí sin pensar que me esperaba un bombardeo. Por favor, reza por nosotras. Carmen, reza por mi por favor... Un abrazo fuerte, Rocío”