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24 de junio de 2014

Religiosas de 34 países se forman en el Colegio Mater Ecclesiae de Castelgandolfo, gracias a las becas de las Obras Misionales Pontificias


“El misionero es aquel que, antes que cualquier otra cosa, lleva consigo en su mochila el pan de vida, aquel que lleva consigo proyectos de misericordia: la educación de la infancia, la ayuda a los pobres, el apoyo a los ancianos, la creación de centros sanitarios, la cercanía a las personas solas y destruidas…”, decía a los directores nacionales de Obras Misionales Pontificias de todo el mundo el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a quien está confiada la Iglesia misionera, prácticamente un tercio de la Iglesia católica mundial, los llamados territorios de misión. Dirigía estas palabras en la homilía de la Misa celebrada el pasado miércoles en el Colegio Mater Ecclesiae, de Castelgandolfo, lugar cercano a Roma y segunda residencia de los Papas. Durante esta semana está teniendo lugar en Roma la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias que reúne a los directores nacionales de todo el mundo.
El Colegio Mater Ecclesiae forma parte de la Fundación “Domus Missionalis” (Casa Misional), que sostiene las Obras Misionales Pontificias, y que reúne a varios colegios de Roma para la formación del clero de los territorios de misión. Este colegio está destinado a ofrecer a religiosas de África y Asia la oportunidad de realizar estudios eclesiásticos superiores y enriquecerse así tanto personalmente como a sus congregaciones e iglesias de origen. Es una oportunidad para que, al igual que hacen sacerdotes en otros colegios de “Domus Missionalis”, las religiosas puedan abrir su corazón a los horizontes de la Iglesia universal desde la misma Roma.
Cada año se acoge en el Mater Ecclesiae a más de 100 religiosas de todas partes del mundo, por lo que en ocasiones se la puede definir como un “planeta en miniatura”. El equipo directivo está formado por Hermanas Misioneras de San Pedro Claver, una congregación fundada en Austria. Las 127 religiosas acogidas este año ilustran este “planeta en miniatura”. Provienen de África, no sólo del África subsahariana, Angola, Mozambique, Nigeria… así hasta 16 países, sino también de Egipto. También hay asiáticas, con 16 chinas, 13 indias, 2 indonesias, 2 malayas, 5 de Myanmar, 2 tailandesas y nada menos que 20 vietnamitas. Además hay un grupito de 7 religiosas de diversos países de América latina.
“Esta tarde”, decía el cardenal Filoni en su homilía, “junto a los directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias hemos sido acogidos en nuestro Colegio Mater Ecclesiae para compartir, con las religiosas que lo habitan, un momento de oración y de fraternidad. Este colegio no es extraño a la generosidad de las Obras Pontificias, que, gracias a numerosas becas de estudio, permiten a estas nuestras hermanas, provenientes de numerosas congregaciones de tantos países misioneros, estudiar y formarse espiritual e intelectualmente”.
El cardenal Filoni, señalaba que en el Colegio Mater Ecclesiae, “además de formar a las jóvenes al servicio de Dios, de la Iglesia y de la propia familia religiosa, hacemos realidad también un principio, al que estamos obligados, de promoción de la mujer en la vida de la Iglesia y en el mundo, como ya había escrito el Papa Juan Pablo II, ahora Santo, en su Carta Apostólica Mulieris Dignitatem, en la que indicaba que, sobre todo las religiosas, tienen esta tarea, estando ellas más cerca, por su propia sensibilidad femenina, a la vida de la Iglesia, nuestra Madre, y a todas las mujeres, sea cual sea el ámbito en el que vivan”.