La Conferencia Ecuatoriana de religiosos, CER, mantiene
en Haití una Comunidad Intercongregacional que desde el terremoto de de 2010
busca acompañar la realidad del pueblo y de la vida religiosa haitiana, desde
el testimonio y la vivencia fraterna. Se trata de un logro importante para un
pequeño país como Ecuador, que a través de esta comunidad misionera, muestra su
corazón solidario y la disponibilidad de la vida religiosa.
Durante estos cuatro años han ido pasando varias hermanas
por la comunidad. Según cuenta la hermana Lourdes desde Ecuador, aunque casi
todas las hermanas participantes han sido ecuatorianas, desde hace unos meses
se encuentra formando parte de este proyecto la hermana española Piedad Aldaz,
comboniana. Piedad es de Navarra, y antes de aceptar esta misión
inter-congregacional en Haití, ha vivido en África y, por supuesto, en Ecuador.
Piedad forma comunidad con las hermanas Clemencia Rodríguez, Mercedaria
Misionera, Ana Arias, Misionera de María Corredentora, y Diana Méndez, Dominica
de la Enseñanza.
La iniciativa de crear una comunidad con religiosas de
diversas congregaciones se remonta al 2 de febrero del 2010. Con motivo de la
Jornada Mundial de la Vida Consagrada, celebrada ese día, la Conferencia de
Religiosos del Ecuador convocó a la vida religiosa del país para unirse a esta
misión. Se quería acompañar el proceso de reconstrucción del pueblo haitiano,
sobre todo, cuando el triste acontecimiento dejara de ser noticia.
Desde ese momento, la Junta Directiva, la Comisión de
animación misionera de la CER y las hermanas que acogieron, han trabajado en la
definición de los objetivos, los criterios de participación, las
responsabilidades compartidas y los destinatarios de esta misión.
Según expresan desde la CER, el terremoto no es más que
un momento en la vida e historia del pueblo haitiano, que carga con décadas de
inestabilidad política, falta de estructuras, miseria y corrupción. Entienden
que su pequeña aportación va en la línea de la reconstrucción del tejido
personal y social, a medio plazo, y no sólo de una ayuda puntual y urgente.






















































