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22 de julio de 2014

Sumanahalli: “Los leprosos saben que hacemos lo que hacemos porque somos cristianos y religiosos”


En 1988, el Arzobispo Alphonsus Matias de Bangalore pidió a los claretianos – los religiosos fundados por el catalán San Antonio María Claret – que se hicieran cargo de la “Sociedad Sumanahalli”, una obra increíble a las afueras de la gran ciudad de Bangalore. En el transcurso de estos veinticinco años, los Claretianos han ido aumentando continuamente su compromiso con Sumanahalli, un lugar donde se atiende a cuatrocientos leprosos, a personas afectadas por el VIH-SIDA, a personas discapacitadas, a huérfanos, a niños de la calle y a delincuentes juveniles.
Mientras que la lepra se ha extinguido en la mayor parte del mundo, la India, en el año 2011, presentaba todavía el 60% de los casi 220.000 nuevos casos mundiales. Cifra en la que no se cuentan las personas ya afectadas, que han desarrollado deformidades y que requieren atención permanente. Aparte del peligro de contagio, la lepra es un estigma social y la mayoría los leprosos quedan sin hogar o desaparecen en el anonimato de lugares como Bangalore, donde tienen que mendigar para sobrevivir.
En 1976, Shri Amaidhi Devaraj Urs, Primer Ministro del Estado de Karnataka, dijo al Arzobispo Arokiaswamy, “sólo la Iglesia puede ofrecer el tipo de atención que hace falta”, y le pidió que estableciera una leprosería. El Arzobispo se reunió con representantes de diversos grupos religiosos interesados en trabajar con los leprosos y así nació Sumanahalli, que significa en lengua local “una aldea de gente de buen corazón”. En 1988, se hicieron cargo de esta “hermosa aldea”, los claretianos, y han trabajado con ellos hasta hoy.
“Nuestro enfoque integrado incluye la realización de encuestas, el tratamiento y la rehabilitación, la educación, la capacitación e inserción laboral, la vivienda y la atención institucional”, cuentan los claretianos.
Mediante la publicación de libros de oración, de una variedad de religiones, alentamos y promovemos todas las prácticas religiosas con la oración diaria en la residencia y semanal con todo el personal. Se celebran también las fiestas de las diversas religiones. “El noventa y ocho por ciento de los residentes, que no son cristianos, saben que hacemos lo que hacemos porque somos cristianos y religiosos, y aprecian nuestro respeto hacia ellos. Nos ven hacer lo que sus familiares y correligionarios se han negado a hacer. Pocos pretenden hacerse cristianos, pero muchos son cristianos de corazón”.
Sumanahalli tiene un especial mecanismo de trabajo que implica a varias instancias y entidades, desde la Iglesia, la misma congregación de los claretianos, el Gobierno y la sociedad civil. Legalmente, Sumanahalli pertenece a la archidiócesis de Bangalore, siendo el Arzobispo su Presidente. El consejo de gobierno y de toma de decisiones representa a las cinco congregaciones religiosas que están implicadas directamente en el funcionamiento cotidiano. Los Misioneros Claretianos, las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada y las Hermanas de San José de Tarbes, que viven en el lugar y sirven en la administración, la asistencia médica y la educación. Las Hermanas Montfortianas gestionan cinco clínicas que no están en la sede pero sí en los alrededores de Bangalore. Las Hijas de la Iglesia están implicadas también en el programa.
Los Padres Monfortianos mantienen un orfanato para los niños de padres afectados por la lepra y el VIH-SIDA. Los Salesianos de San Juan Bosco dan formación profesional a los niños de la calle. Los Norbertinos trabajan con los jóvenes que tienen problemas legales. En conjunto, ocho Congregaciones religiosas trabajan juntas bajo la égida de la Archidiócesis. Todos se reúnen regularmente en esta hermosa experiencia común.
La Procura General de Misiones de los Claretianos ha ayudado a Sumanahalli en la recaudación de fondos. Aún así el treinta por ciento del presupuesto de funcionamiento proviene de la población en general y de los católicos de Bangalore. En los últimos diez años, aproximadamente, cuarenta parroquias han contribuido con ocho millones de rupias (160.000 dólares USA). Corporaciones multinacionales como SAP, Accenture, IBM y Deloitte, y organizaciones como el Club de Leones, Rotary Club y YsMen Internacional son colaboradores de Sumanahalli. Muchas ONGs y entidades españolas están también arrimando el hombro para ayudar a estos “últimos de la tierra”.