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29 de julio de 2014

Juan López, un joven misionero de Toledo


Juan López Lancha. Toledano. 19 años recién cumplidos. Acaba de regresar de Perú, donde ha participado en una experiencia misionera, lleno de emociones y vivencias, que ha compartido con la Delegación de Misiones de Toledo. “Uno más, podrían decir muchos”, cuentan desde la delegación. “Es más, cuando comenzamos el diálogo en torno a un café en una terraza toledana y posteriormente realizábamos alguna fotografía en la toledana calle Comercio, los visitantes y toledanos habrán pensado ‘unos turistas más’, obviando que la conversación previa y la fotografía recogían un claro mensaje de caridad”.
En la conversación con este joven salen dos personas a las que admira, la Madre Teresa de Calcuta y D. José Rivera. “Este joven con rastas”, cuentan desde Toledo, “es ‘admirador de la Madre Teresa de Calcuta’, haciendo suya la frase ‘ten fe en las pequeñas cosas, porque es en ellas que reside tu fuerza’. Es más, quiere compartir la anécdota en la que preguntan a la Madre Teresa qué pensaba hacer cuando ya no fuera la Madre General, y ella contestó ‘soy excelente limpiando letrinas y desagües. No importa lo que hagamos, sino el amor con que lo hagamos’. Otra vez surgen las palabras amor y entrega. También nos habla de D. José Rivera, sacerdote toledano en proceso de beatificación, ‘para mí es especial, yo me he criado en una familia donde, en mi casa, en cualquier conversación siempre surgía las palabras de Rivera, por lo que toda mi vida ha estado vinculada a la obra de Rivera’, es más, afirma, ‘contemplando a mis padres, que son hijos espirituales de D. José Rivera, veo el fruto que ha dado y, por eso, seguro que el árbol es bueno y para un mí es un santazo”.
“En Tablada de Lurín, donde estuve viviendo diez días en una casa que se llama la Casa de las Bienaventuranzas donde residen los abandonados especiales, que fue fundada por el Padre Omar. En el compartir con los discapacitados en la misión peruana he encontrado la mejor manera de unirme con Dios”.
“Además de en la Casa de las Bienaventuranzas”, comenta la delegación de misiones de Toledo, “también participó en ‘Sembrando Esperanza’, que es una casa en la que se acogen enfermos de tuberculosis, esencialmente. Desde ahí estuvo colaborando en los cerros y en las zonas más pobres de Villa El Salvador, construyendo casas prefabricadas, porque las casas que poseen son muy malas, de materiales débiles y llenas de humedad. Juan cuenta que se trataba de “construir la casa para un matrimonio con una hija, y el sitio estaba muy mal, incluso en un lugar inclinado, por lo que hubo que preparar hasta el suelo”. En Villa El Salvador, donde ya se había preparado el suelo, “tuvimos que construir una casa para dos hermanas de 16 y 17 años que habían perdido a su mamá, además lo que tenían antes no se podía llamar ni casa”.
Juan también pasó unos días en el Hogar Caritas felices, hogar que apoya a niñas víctimas de abusos. También estuvo en el Centro de Drogadictos de José Gálvez.
“Me siento feliz y libre”, concluye Juan López, quien en su experiencia misionera en Perú cumplía los 19 años, reafirmado en su opción preferencial por los pobres, que hunde sus raíces en el Evangelio y que ha llevado el nombre de la Diócesis de Toledo, convertido en uno de los jóvenes que vive #VeranoMisión como misioneros de la fe y de la caridad.