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24 de julio de 2014

Un obispo misionero portugués camino a la altares


El Papa Francisco aprobó el pasado día 9 la publicación del decreto que reconoce las “virtudes heroicas” de Mons. António Ferreira Viçoso, obispo portugués nacido en 1787 y que estuvo al frente de la diócesis brasileña de Mariana. Esta es una fase del proceso que lleva a la proclamación de beato, penúltima etapa para la declaración de santidad.
Mons. António Ferreira Viçoso fue obispo de Mariana entre 1844 y 1875 y es recordado por su humanismo, la lucha contra la esclavitud y por los problemas sobre la educación y el medio ambiente en Brasil.
António Ferreira Viçoso, religioso vicentino, nacido en Peniche, Portugal, el 13 de mayo de 1787, fue ordenado sacerdote en 1818, siendo profesor en Evora antes de trasladarse a Brasil, a la edad de 32 años. Nombrado obispo de Mariana, en 1843, promovió una reforma del clero y llevó a cabo obras de caridad y educación, entre ellos el primer colegio femenino de Minas Gerais; antes, en 1840, escribió el texto “A escravatura ofendida y defendida”.
El Papa Francisco también autorizó la publicación de los decretos que reconocen las “virtudes heroicas” de un sacerdote español y otro francés, de dos religiosas italianas y una turca, y de un laico italiano, que vivieron entre los siglos XIX y XX.
La canonización, acto reservado al Papa desde el siglo XIII, es la confirmación por parte de la Iglesia Católica, que un fiel católico es digno de culto público universal y que se convierte para los fieles como su intercesor y modelo de santidad.