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18 de septiembre de 2014

El Papa a los obispos del Congo, “una Iglesia joven y de jóvenes”


El pasado viernes, 12 de septiembre, el Papa Francisco recibía a los obispos de la República Democrática del Congo, presentes en Roma por su visita “ad limina apostolorum”. El Papa valoró los muchos dones que Dios ha dado a la Iglesia en el Congo, entre los que destacaba el hechos de que en el país la Iglesia se trova en una fase de pleno crecimiento: “¡Es tan hermoso constatar que crecen las comunidades cristianas! Pero sabéis que los esencial, para la Iglesia, no son, en primer lugar, los números, sino la adhesión total y sin reservas al Dios revelado en Jesucristo”. Por eso, les decía a los obispos congoleños, que es de vital importancia evangelizar en profundidad.
“La Iglesia en la República Democrática del Congo, donde algunas diócesis han celebrado recientemente el primer centenario de su evangelización, es una Iglesia joven”, señalaba el Papa. “Pero también es una Iglesia de jóvenes”. De ahí la importancia de ayudarles en medio de la terrible situación que sufren los niños y los jóvenes del Congo, en ocasiones enrolados a la fuerza en milicias y guerras. “Queridos hermanos en el Episcopado”, insistía, “os invito a ser en vuestras diócesis apóstoles de la juventud”.
El Papa les animaba a trabajar sin descanso por la instauración de una paz duradera y justa, “a través de una pastoral del diálogo y de la reconciliación entre los diversos sectores de la sociedad, sosteniendo el proceso de desarme y promoviendo una colaboración eficaz con otras confesiones religiosas”.
“La atención hacia los pobres y hacia cuantos tienen necesidad, como los ancianos, los enfermos y las personas con discapacidad, debería constituir el objeto de una pastoral adecuada”. Y añadía: “La Iglesia está llamada a preocuparse del bien de estas personas y a llamar la atención de la sociedad y de las autoridades públicas sobre su situación”. El Papa daba su apoyo y respaldo a todo lo que hacen “los misioneros, los sacerdotes, religiosos, religiosas y otros agentes de pastoral que se prodigan en el servicio a los heridos de la vida, a las víctimas de la violencia, sobre todo en las regiones más aisladas y remotas del país”.