En la Iglesia de la Compañía de Jesús de la ciudad de
Quito, una de las más hermosas iglesias de estilo barroco de Sudamérica, se
llevó a cabo la solemne celebración del cincuentenario de Fe y Alegría en
Ecuador.
Al acto asistieron personalidades del Gobierno e
invitados como el padre jesuita Ignacio Suñol, coordinador general de la
Federación Internacional de Fe y Alegría; el padre Joseba Lazcano, ex director
nacional de Fe y Alegría; y el padre Pedro Niño, director nacional del
Instituto Radiofónico Fe y Alegría, IRFEYAL.
En dicho acto también se homenajeó al personal docente y
administrativo que ha trabajado durante tantos años, con un servicio y esfuerzo
abnegado, en la lucha por la mejora de la calidad de la educación popular.
Carlos Vargas, director nacional de Fe y Alegría
agradeció en su discurso las distinciones a la institución, que se han recibido
con motivo de este aniversario, además de poner de relieve el objetivo y la
misión de Fe y Alegría Ecuador en estos 50 años y cómo su labor ha contribuido
en el progreso de la sociedad. En el acto, se presentó el libro conmemorativo
“Fe y Alegría Ecuador 50 años Educando para Transformar – Horizonte para seguir
caminando”. Se inauguró también una muestra fotográfica en la cual se resume el
trabajo de cientos de maestros para brindar la mejor educación a miles de niños
y jóvenes.
El Presidente de la República de Ecuador, Rafael Correa,
con un decreto presidencial, reconocía también la labor social de Fe y Alegría
en estos 50 años trabajando a favor de los más pobres del país. “Durante este
tiempo”, señalaba el decreto, “ha desplegado una encomiable labor en la
comunidad ecuatoriana, habiendo marcado una trayectoria admirable educando a
innumerables niños ecuatorianos”. Por ese trabajo desinteresado y eficaz se le
ha hecho entrega de la Orden Nacional al Mérito, en el Grado de Gran Oficial, a
la institución.
Según la página web de la fundación, actualmente dirige
29 centros educativos en Ecuador que atienden a niños en situación de
vulnerabilidad. Busca una “educación popular integral y de promoción social de
calidad acorde a la identidad de Fe y Alegría que responda a las necesidades de
nuestros destinatarios y que contribuya al desarrollo de sujetos libres,
activos y conscientes, con capacidades (saberes, conocimientos, habilidades,
actitudes y valores) para incidir en la mejora de su calidad de vida y
contribuir a transformar su entorno social”.
Fe y Alegría nació en Venezuela, para aunar esfuerzos en
la creación de servicios educativos en zonas deprimidas. La visión audaz del
fundador -el jesuita José María Velaz- y la colaboración de numerosas personas
y organizaciones lograron cristalizar una obra de rica historia y proyección de
futuro. Son ya 16 el número de países donde operan organizaciones nacionales de
Fe y Alegría asociadas como Federación Internacional. En Fe y Alegría trabajan
36.309 personas, el 97,8% laicos y 2,2% miembros de congregaciones religiosas






















































