• Francisco a OMP


    Discurso a la Asamblea OMP
  • Octubre 2019: Un mes misionero


    El Papa propone celebrar un mes dedicado a la Misión en el centenario de Maximun Illud
  • Discurso del Cardenal Filoni a OMP


    "El Evangelio nunca está anunciado

23 de octubre de 2014

ENTREVISTAMOS A FRANCISCO, MISIONERO EN MOZAMBIQUE

Francisco es sacerdote diocesano, misionero en Mozambique.
Ha pasado entre nosotros un mes, reponiéndose físicamente y, al mismo tiempo, compartiendo su experiencia misionera con algunas comunidades de nuestra Diócesis.

Aprovechamos su presencia entre nosotros para hacerle algunas preguntas:

¿Cómo es tu misión?
Sabie  está  en la provincia de Maputo (Mozambique); la misión  está situada en una zona rural. Distribuidos en poblados tenemos alrededor de 40.000 habitantes. Para la atención pastoral estamos dos sacerdotes.
 Las actividades son las específicas de cualquier parroquia: evangelización, eucaristía y atención a las necesidades, con especial dedicación a los pobres, dada la situación precaria en la que viven.
Ahora estamos embarcados, además, en dos actividades que nos parecen muy importantes.
Atención a diez centros de salud que tenemos en un área de 3000 kms cuadrados, e iniciando escuelas infantiles, para niños de 3 a 6 años.
También tenemos un proyecto para construir viviendas para profesores, con el fin de que se impliquen  más en la enseñanza; hay muchos abandonos a causa de las carencias que tienen.

¿Cuántos años de presencia misionera en esa zona?
Es muy antigua la presencia de misioneros aquí, ahora se está celebrando el 75 aniversario. Aunque se interrumpió con la guerra. Los misioneros del IEME estamos presentes desde el 2007. Esperamos que en un futuro próximo se puedan hacer cargo de la misma los sacerdotes nativos.

¿Qué porcentaje de católicos hay?
En Mozambique está en torno al 15 o 20 por ciento. Quizás en nuestra zona es un poco más alto.
Hay mucha gente que, sin estar bautizada, se sienten muy implicada en la vida de las comunidades.

¿Se da la poligamia?
Sí es lo habitual. Las tradiciones pesan mucho en África.


¿Qué te aporta la misión?
Algo que siempre se dice, pero es una sencilla verdad y lo digo con el corazón: recibo más de lo que doy.
Recibo alegría, como anuncia el Domund de este año.  Soy un granito de arena en un lugar donde hay mucha gente que sufre, construyendo un futuro mejor.
Aprendo mucho del entusiasmo de la gente que, en medio del sufrimiento y de los problemas manifiestan  alegría y optimismo.
¿Qué labor desempeñan los catequistas?
Los tenemos superatareados. De lunes a viernes, e incluso el fin de semana, nos acompañan a reuniones, a veces  en lugares lejanos. Son los que van a continuar animando el futuro de la Iglesia. Imparten la catequesis y acompañan la vida de la comunidad, especialmente,  en la muerte de las personas; ellos llegan a donde nosotros no podemos.

¿Qué se siente al regresar a España?
Un ambiente radicalmente diferente.
No me gusta hacer comparaciones, pero uno se queda sorprendido: nos quejamos a pesar de todo lo que tenemos.
Allí reina la alegría: con muy  poco, cuánto se disfruta. Es algo que deberíamos aprender de ellos: a disfrutar de lo que tenemos y aprender a compartir y vivir con más optimismo y menos seguridades.

            Gracias, Paco. Que Dios te bendiga.