Malos
tiempos para todos
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| Foto de un Banco haitiano, imagen del desequilibrio economico Norte-Sur |
El nuevo “Informe sobre el Trabajo en el Mundo 2011: Los
mercados al servicio del empleo”, sostiene que el estancamiento de la recuperación
económica comienza a afectar drásticamente a los mercados laborales. Si se
mantienen las tendencias actuales, serán necesarios al menos cinco años para
que el empleo regrese a los niveles anteriores a la crisis en las economías
avanzadas, un año después de lo previsto en el informe del año pasado. El
informe señala que el mercado laboral ya se encuentra dentro del límite
habitual de los seis meses necesarios para que una desaceleración económica impacte
sobre el empleo, y dice que hará falta crear 80 millones de puestos de trabajo
durante los próximos dos años para regresar a las tasas de empleo que existían
antes de la crisis. Sin embargo, la reciente desaceleración del crecimiento
sugiere que es probable que la economía mundial genere sólo la mitad de ese
número de puestos de trabajo. El informe también presenta un nuevo índice de
“tensión social”, que refleja los niveles de descontento social a raíz de la
falta de empleos y el enojo de la gente que siente que el peso de la crisis no
está siendo distribuido de manera equitativa. Se señala que en más de 45 de los
119 países analizados, la tensión social está aumentando. Este es el caso,
principalmente, de las economías avanzadas, en particular en Estados Unidos, la
región árabe y, en menor medida, Asia. Por el contrario, existe una
estabilización o un menor riesgo social en África Subsahariana y América
Latina. El estudio muestra que cerca de dos terceras partes de las economías
avanzadas y la mitad de las economías emergentes y en desarrollo, para las
cuales existen datos recientes, están atravesando nuevamente una desaceleración
del empleo. Esto se suma a una situación laboral que ya de por sí era precaria
con el desempleo mundial por encima de los 200 millones, es decir, la cifra más
alta jamás registrada.
El informe cita tres razones por las cuales la actual
desaceleración económica puede tener un impacto particularmente grave sobre el
panorama laboral: primero, en comparación con el comienzo de la crisis, las
empresas están en una posición más débil para retener a sus trabajadores;
segundo, a medida que aumenta la presión para adoptar medidas de austeridad
fiscal, los gobiernos están menos dispuestos a mantener o adoptar nuevos
programas de apoyo al empleo y al ingreso; tercero, dado la falta de coordinación
política a nivel internacional, los países han quedado en posición de actuar de
manera aislada.
El informe llama a que se mantengan y, en algunos casos,
se fortalezcan los programas a favor del empleo, y advierte que los esfuerzos
por reducir la deuda pública y el déficit con frecuencia se han enfocado de
manera desproporcionada en el mercado laboral y las medidas sociales. Un
aumento del gasto en políticas activas del mercado laboral de sólo 0,5 por
ciento del PIB podría incrementar el empleo en entre 0,4 y 0,8 por ciento,
dependiendo del país. También se exhorta a apoyar las inversiones en la
economía real, a través de la reforma financiera y de medidas que favorezcan
las inversiones. Por último, el informe sostiene que la creencia de que la
moderación de salarios lleva a la creación de empleos es un mito, e invita a
adoptar una estrategia de recuperación integral basada en los ingresos. Esto,
además, ayudaría a estimular las inversiones y al mismo tiempo reduciría las
excesivas desigualdades en los ingresos
(Fuente: Boletín de Manos Unidas)



















































