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3 de diciembre de 2012

El P. Angel Roncero nos cuenta un poco de su vida


Felicito a todos los misioneros de la Diócesis de Coria-Cáceres, al Señor Obispo Don Francisco Cerro, al Delegado de Misiones Don Pedro Jesús Mohedano y especialmente a todos los fieles tan apostólicos y generosos con las misiones. Nunca creí que en Cáceres hubiera tanto dinero para las misiones.
Leer la carta del Señor Obispo, la interesante Memoria de la Delegación de Misiones y tantos y tantos testimonios de vida cristiana en la Diócesis, ha sido para mí un verdadero baño misionero que estaba necesitando.
Creo que nunca les he escrito, no me conocen ni conozco personalmente a los demás misioneros. Por eso, les cuento ahora algo de mi vida, esperando seguir en comunicación de ahora en adelante.
Nací hace 82 años en la zona más pobre de la Diócesis, en Las Hurdes, en el pueblo de Cabezo, donde tuve desde los seis años de edad excelentes maestros y párrocos que me orientaron a la vida sacerdotal.
Al salir de la escuela del pueblo (en aquel tiempo se terminaba la escuela a los 14 años), fui a los seminarios salesianos de Andalucía (Antequera, Montilla, y San José del Valle - Cádiz).
Tras dos meses en Italia, 32 días de barco desde Génova a Centro América, El Salvador.
Cursada la Teología en Turín (Italia) con la tesis doctoral sobre el Ecumenismo dirigida por el que después sería el Cardenal Antonio María Javierre, volví a Centro América (Guatemala) como profesor y director de teólogos.
Desde entonces, casi toda la vida trabajé con seminaristas (Guatemala e Israel) y universitarios y hasta fundé colegios y universidades en El Salvador y en Guatemala.
 Pero siempre trabajé al mismo tiempo también con indígenas, de los cuales aprendí el amor a la Palabra de Dios... ¡Y pensar que muchos de ellos eran analfabetos...! Pero ¡qué lecciones me dio aquella gente tan sencilla!... Siempre se cumple lo que dice el Evangelio sobre los pobres y sencillos...
Con los seminaristas del Teologado Salesiano en la Capital organizábamos cursillos bíblicos, frecuentados por la gente más pobre y sencilla. En aquellos años constaté con mis propios ojos que el pueblo latinoamericano está literalmente sediento de la Palabra de Dios... En América mucho más que en España.
En los últimos quince años he trabajado en el occidente de Guatemala en una zona que limita con Chiapas (Méjico), cuya población es en su gran mayoría indígena (maya-quiché), gente muy religiosa. También allí con colegiales, universitarios y los numerosos fieles de la parroquia. Había que hacer de todo, hasta de constructor de capillas y aulas para los colegios y la universidad...
Ahora llevo una vida menos agitada en la obra salesiana de Cartago, Costa Rica como encargado del templo Don Bosco.
 Pero siempre abunda el trabajo pastoral: confesiones diarias mañana y tarde y especialmente los fines de semana con filas interminables... En las horas de oficina, dirección o consejería espiritual que en Costa Rica es muy frecuente.
Y con la poca voz que me queda, un programa de evangelización en la radio de la Diócesis.
Lo que más me ha impresionado es la fe de esta nación... hasta tal punto que se podría repetir la frase evangélica: "nunca he visto tanta fe en Israel"...
Costa Rica es famosa por su democracia. Por Constitución no tiene ejército, pero siempre ha tenido un ejército de maestros que hace muchos años hicieron desaparecer el analfabetismo hasta en los últimos rincones de la República.
Y lo más admirable de esta nación es que siendo tan democrática y educada, la población es tal vez la más religiosa de América... Con lo cual se prueba una vez más que el progreso no está reñido con la profunda fe de un pueblo. Todo lo contrario, van muy de la mano.
Bueno, creo que ya les cansé con este rollo o testamento...
Recemos unos por otros para que el Señor nos ayude a seguir en la lucha hasta el final...
Ángel Roncero Marcos, salesiano.