La hermana Angella Mukabaganizi agradece los 10.000 dólares
que la Obra de la Propagación de la Fe - gracias a la generosidad de los fieles
con el Domund - le ha hecho llegar para restaurar su convento de Bunena, en la
diócesis de Fort Portal, en Uganda. Ella es ugandesa, como la mayoría de sus
hermanas y como su misma congregación, las Hijas de Santa Teresa del Niño
Jesús, más conocidas en Uganda como Banyatereza Sisters.
Estas religiosas ugandesas y seguidoras de la carmelita
francesa fueron fundadas en 1938, inspirándose en la sencillez y herencia
espiritual de la Santa, adoptando su lema: “Amar a Jesús y hacer que sea
amado”. Para cumplir dicho lema se han vuelto misioneras, se han extendido por
Uganda y ahora también hay hermanas Banyatereza en Ruanda y Kenia. Su labor:
llevar el lema de Santa Teresita a los colegios y a los centros de salud, como
el hospital que les encomendó la diócesis de Fort Portal, donde lo llevan
haciendo más de 40 años.
Las hermanas Banyatereza fueron fundadas por un gran
misionero, el padre Vincent Joseph McCauley, religioso de la Congregación de la
Santa Cruz, que llegó desde su natal Iowa, en Estados Unidos, para quedarse en
Uganda para siempre. En 1961 cuando se fundó la diócesis de Fort Portal fue
nombrado su primer obispo. Entre otras cosas, levantó la catedral que, a pesar
de estar en un país atravesado por la línea del Ecuador, dedicó a Nuestra
Señora de las Nieves, Rikira Maria wa Virika en idioma local. A quien pregunta
por la supuesta contradicción le señalan las cimas del Ruwenzori, con sus
nieves perpetuas, y le recuerdan la bendición que para todos los agricultores
de la zona, representa el agua de esas nieves.
Aquel increíble misionero falleció en 1982 – 30 años
después se le recuerda con mucho cariño – pero sabiendo que el relevo de los
misioneros ya era un hecho: el seminario estaba en marcha y las Hijas de Santa
Teresa ya contaban con varios centenares de religiosas.


















































