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28 de noviembre de 2013

Una explanada para más de 6.000 personas: proyecto del Domund en el Santuario africano de Dingasso


La diócesis de Bobo-Dioulasso, en Burkina Faso, ha solicitado ayuda a las Obras Misionales Pontificias para poder construir una explanada de cemento con 6.000 asientos. Quien reúne a multitudes que superan ese número no podía ser otra que la Madre de Dios, esta vez en su Santuario de Dingasso. Miles de personas visitan este lugar. Justo antes de la Cuaresma tiene lugar la peregrinación oficial de la diócesis con su obispo al frente, una peregrinación que cada año aumenta en número. Este año tuvo lugar el 27 de enero. Todo el pueblo con Mons. Ouédraogo, arzobispo de Bobo-Dioulasso, camina durante dos horas hasta que la larga columna hace su entrada solemne en el santuario. Entre los que entran hay un gran número de jóvenes. Han venido de diversos lugares y grupos. Llegan el día anterior para vivir la “Noche del Peregrino”, durante la cual cantan, rezan, danzan… hacen fiesta a Dios y a su Madre.
Los 12.000 euros que se han enviado a Dingasso, gracias a la generosidad de los católicos con el Domund, irán destinados sobre todo a la compra del cemento necesario para esta gran obra. A la aportación económica local, que ha sido de 6.800 euros, se sumara su propia mano de obra para conseguir que el próximo año, para finales de enero de 2014, los peregrinos encuentren su santuario un poco más acogedor.
Es uno de los logros de Dingasso, el aire de familia. En enero, en la peregrinación de la diócesis se adoptó como tema de reflexión: “Con María, mujer de fe, consolidamos nuestra unidad”. Mons. Ouédraogo en la Misa les hablaba sobre ello: “Nosotros pedimos hoy a Mamá María que nos ayude a consolidar nuestra unidad… que juntos nos ayudemos mano a mano, que podamos dar así un auténtico testimonio de fe”. Y también les recordaba la triste situación del país vecino, Mali, aquejado de terribles divisiones, y guerra civil. Les animó a ser un ejemplo de convivencia nacional, confiando la unidad a la bendición de Dios y de María. No es casualidad que Burkina Faso signifique en la lengua local el “país de los hombres íntegros”